La fiscal suspendida Elizabeth Peralta se entregó a las autoridades luego de que se emitiera una orden de captura nacional e internacional en su contra. La magistrada contaba con su paradero desconocido tras la revocatoria de su excarcelación, por lo que el Poder Judicial dispuso su búsqueda a través de distintas entidades, incluida Interpol.
Según lo recopilado, Peralta es investigada por presuntamente recibir sobornos y favorecer procesos judiciales a pedido de empresarios vinculados al negocio aurífero. En la investigación también aparece el presentador Andrés Hurtado, señalado como intermediario en la entrega de grandes sumas de dinero para direccionar acciones judiciales contra empresas rivales.
La fiscal acudió voluntariamente al despacho del juez, donde pasó por control de identidad antes de ser puesta nuevamente a disposición de la justicia. Su entrega se produjo luego de que la Fiscalía presentara nuevos elementos, como comunicaciones y movimientos bancarios, que sustentan el riesgo de fuga y obstrucción de la investigación.
Con su detención, la Fiscalía buscará determinar el origen del dinero, la ruta de los pagos y los beneficios otorgados a cambio. El caso reaviva el debate sobre la influencia de redes de corrupción dentro del sistema de justicia y la necesidad de reforzar mecanismos de control para evitar que funcionarios con poder manipulen procesos penales.









