La ONU respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y prorroga la MINURSO. El Rey Mohammed VI celebra una mutación histórica. Mientras tanto, la IV Comisión permanece paralizada por ideologización obsoleta, y el Perú se aferra a doctrinas que ya no representan ni al mundo ni a sus propios intereses.
El viernes 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución histórica que prorroga el mandato de la MINURSO hasta octubre de 2026 y respalda el plan de autonomía marroquí como base para una solución política definitiva al conflicto del Sáhara Occidental. Once países votaron a favor, ninguno en contra. Tres se abstuvieron: China, Rusia y Pakistán. Argelia, principal aliado del Frente Polisario, se ausentó.
La resolución, presentada por Estados Unidos, exhorta a las partes a negociar sin condiciones previas, tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos. Reconoce que “una autonomía genuina podría representar el resultado más factible” y solicita al secretario general de la ONU un análisis estratégico sobre el futuro de la misión. El embajador estadounidense Mike Waltz calificó el momento como “único” y pidió consolidar “la paz largamente esperada”.
En contraste, la IV Comisión de la Asamblea General de la ONU -encargada de los asuntos de descolonización- permanece paralizada. No por falta de información, sino por ideologización. Sus miembros se aferran a concepciones anacrónicas, incapaces de adoptar resoluciones audaces que pasen a la historia. Prefieren el inmovilismo, el “dejar hacer, dejar pasar”, sin contribuir a una solución real. Algunos países incluso apoyan esa parálisis por timidez, cálculo o simple indiferencia. Como señaló Raymond Aron: “La ideología es el opio de los intelectuales.”
El Rey Mohammed VI: “Ha llegado el momento del Marruecos unificado”
Horas después de la votación, el Rey Mohammed VI se dirigió a la nación en un discurso solemne y decisivo. “Gracias a Dios, hemos entrado en una fase crucial a nivel internacional”, declaró, subrayando que la resolución ha definido los principios y pilares para una solución política definitiva, en el marco de los legítimos derechos de Marruecos.
El monarca anunció que Marruecos actualizará su iniciativa de autonomía para presentarla como “la única base de negociación” ante la ONU. Expresó su agradecimiento a los países que contribuyeron a este cambio, destacando a Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, así como a Francia, España, Gran Bretaña y a los países árabes y africanos que han apoyado incondicionalmente la marroquidad del Sáhara.
“Después de cincuenta años de sacrificios, iniciamos una nueva conquista por la vía de la consolidación de la marroquidad del Sáhara”, afirmó el Rey, destacando que esta mutación histórica coincide con el 50º aniversario de la Marcha Verde y el 70º de la independencia nacional. “Ha llegado el momento del Marruecos unificado, desde Tánger hasta Lagwira, cuyos derechos y fronteras históricas nadie podrá vulnerar”, sentenció.
El Rey también destacó el reconocimiento creciente de la soberanía económica del Reino sobre las regiones del sur, con inversiones de potencias como Estados Unidos, Francia, Rusia, España y la Unión Europea. Marruecos ha convertido estas provincias en polos de desarrollo y estabilidad, con infraestructura moderna, libertad económica, progreso social y dinamismo regional. “Estas provincias están llamadas a convertirse en un núcleo económico dentro de su entorno regional, que incluye el Sahel y el Sáhara”, concluyó Mohammed VI.
Perú: entre la soberbia y el entercamiento
Mientras el mundo avanza hacia una solución realista y consensuada, el Perú permanece anclado en concepciones ideológicas de la Guerra Fría. Una ideología perniciosa que, lejos de aportar soluciones, paraliza, aísla y posterga al país en el escenario internacional. No apoya el plan de autonomía marroquí, no propone alternativas, no se suma al consenso global. Parece una avestruz que esconde la cabeza ante la realidad. No hay otra explicación.
Más de 100 países respaldan la propuesta marroquí. Treinta han abierto consulados en El Aaiún y Dakhla. Marruecos ha invertido decididamente en sus provincias del sur, donde hoy se respira libertad, desarrollo, infraestructura moderna y progreso tangible. Pero el Perú mira a otro lado. Ni pragmatismo, ni audacia, ni visión.
Con nuevo canciller, Hugo de Zela, y nuevo presidente, José Jerí, el país tiene la oportunidad de corregir el rumbo. De dejar la soberbia, el entercamiento y esa ideología que ya no representa ni al mundo ni a los intereses nacionales. El Consejo de Seguridad ha iluminado la ruta. Hay que seguirla.
El genial Henry Kissinger sostenía que “La historia no conoce pausas. Los que no avanzan, retroceden.”








