En los últimos años el lugar donde habitamos está sufriendo cambios climáticos que no son parte de su naturaleza. Olas de calor, desastres naturales, especies en peligro de extinción, entre otros, están causando que la vida a futuro se vea casi imposible.
El principal factor causante es CO2, cuyas emisiones aumentaron en los últimos años, afectando a los Gases del Efecto invernadero(GEI), el vapor de agua, dióxido de carbono, metano, ozono y dióxido de carbono-, quienes mantienen el planeta a una temperatura adecuada.
Lo que empeora esta situación es la deforestación, la agricultura y la ganadería, entre otros, que están haciendo que la atmósfera retenga demasiado calor, teniendo como consecuencia fenómenos meteorológicos como los que se ya se están viviendo en diferentes partes del planeta.
Por desgracia muchas de las decisiones de cambiar esta realidad están en manos de países del primer mundo, los cuales no quisieran ver su economía afectada, ya que tendrían que reducir muchas actividades como la agricultura, ganadería, turismo, explotación de recursos, y más para dejar descansar a nuestra tierra.
Si bien la mayor parte de la solución depende de otros, ¿cómo podemos nosotros, desde nuestra casa, ciudad, o escuela, aportar nuestro granito de arena para mitigar este efecto?
La respuesta está en pequeñas acciones, como: ahorrar energía eléctrica en nuestro hogar, desenchufar el cargador cuando no esté en uso, duchas cortas, usar vehículos que no emitan CO2, reutilizar nuestros desechos de plástico y metales, dar vida a la tierra plantando árboles, entre otras, que aunque parezcan mínimas, en conjunto realizan algo significativo.
X.V.C.