Estados Unidos, sede de la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, ha convocado para marzo a una cumbre presidencial con sus aliados de América Latina contra China y aumentar la presencia militar estadounidense en la región, se informó hoy.
La Casa Blanca y sus representaciones diplomáticas en varios países han informado en las redes sociales que 34 países participaron anoche en una recepción en Washington, previo a la Conferencia de seguridad este jueves, según el Departamento de Estado de EEUU.
Durante la conferencia, “los líderes de defensa participantes abordarán la importancia de fortalecer las alianzas, mantener la cooperación continua y unir esfuerzos para contrarrestar a las organizaciones criminales y terroristas transnacionales, así como a actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regional”, informó el secretario de Estado, Marco Rubio.

Un breve comunicado difundido por la Embajada de EEUU en Cuba, argumenta que “aquí es donde vivimos y no vamos a permitir que el Hemisferio Occidental sea una base de operaciones para adversarios y rivales de Estados Unidos”, según Rubio, de origen cubano y cercano a Trump, que ha prometido la caída del gobierno de la isla caribeña.
La administración de Donald Trump ha convocado a una cumbre presidencial con sus aliados en América Latina para el 7 de marzo en el hotel Doral de Miami, EEUU, con el objetivo de “frenar la ofensiva regional” de China y Rusia, en el marco de la “doctrina Monroe” que desde 1823 considera a América Latina su “patio trasero”, según sus críticos.
Han recibido invitaciones a la cumbre los mandatarios Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Tito Asfura (Honduras), países gobernados por la derecha. Algunos medios indican que también participarían José Jerí (Perú) y José Antonio Kast (Chile).
La Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU afirmó estar “preocupada” ante informes que supuestamente impedirían al Estado peruano supervisar el megapuerto de Chancay, construido a 80 km al norte de Lima con más de 4.000 millones de dólares e inaugurado en noviembre del 2024, una ruta comercial que une Asia y Sudamérica.
En lo que constituye una clara injerencia en asuntos de otro país, EEUU acusa a la naviera Cosco Shipping, a cargo del megapuerto de Chancay, y advirtió que “el dinero barato chino cuesta soberanía”, tras un fallo judicial que limita la intervención del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran).
“Estamos preocupados por los últimos informes de que Perú podría quedar sin el poder para supervisar Chancay, uno de sus puertos más grandes, que está bajo la jurisdicción de propietarios depredadores chinos”, escribió el miércoles la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos en su cuenta en la red X.
La exconductora de CNN, Patricia Janiot, dijo que el presidente Donald Trump “se ha creado su propia cumbre con sus aliados latinoamericanos” para hacer frente a organizaciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Alianza del Pacífico y el Mercado Común del Sur (Mercosur), entre otros.
“Trump aprovechará (los eventos internacionales en EEUU) para reafirmar alianzas y armar un cerco contra China y cualquier ideología que contraríe sus propósitos”, comentó la periodista colombiana.
Por su parte, el comunicador peruano Christian Hudtwalcker, de Willax Televisión, cuestionó la falta de inversiones norteamericanas en territorio peruano. Criticó al embajador estadounidense en Lima, Bernardo Navarro, por su actitud injerencista en Perú.
Durante su intervención en su programa ´Ahora en La Hora’, el conductor derechista calificó al representante diplomático como un perfil que busca emular el estilo de Trump y asumir una «actitud confrontativa» en redes sociales.
El magnate republicano que gobierna EEUU “nos ha enviado a un ‘mini Trump’, un modelito que quiere imitarlo, (al exdictador africano Jean Bédel) Bocassa, que no se mide”, sostuvo Hudtwalcker sobre Navarro.
El eje de la controversia radica en la supervisión del Puerto de Chancay, infraestructura estratégica que cuenta con capitales de la empresa Cosco Shipping, agregó Willax en una nota de prensa.
China rechazó este jueves de manera firme a las declaraciones de EEUU sobre la soberanía del megapuerto de Chancay y denunció a Washington por «la fabricación y difamación flagrante» en relación con el proyecto desarrollado por Cosco Shipping.
Reiteró, de otro lado, su rechazo a “todos los intentos de anexionar” territorios palestinos por parte de Israel, aliado de EEUU en Medio oriente, después de que el gabinete de seguridad de Tel Aviv aprobara el pasado domingo una reforma de la administración de Cisjordania, ampliando sus competencias en esta parte de Palestina, indica el medio EP.
El gigante asiático siempre se ha opuesto a la construcción de nuevos asentamientos en los territorios palestinos ocupados y se opone a todos los intentos de anexionar o cercar territorio palestino o “socavar los pilares políticos de la solución de dos Estados”, indicó el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian.
Trump, quien impulsa una “Junta de la Paz” para reconstruir la Franja de Gaza, donde viven 2.4 millones de palestinos, pretende reemplazar con este organismo el papel de las Naciones Unidas en resolver conflictos internacionales, según analistas.
“La situación actual en Gaza sigue siendo muy frágil y las partes deben poner fin a cualquier acción que eleve las tensiones y recrudezca el conflicto”, agregó Lin, con lo que Pekín se suma al coro de condenas internacionales contra Israel, que se niega a reconocer un Estado palestino, a pesar del apoyo de la mayoría de miembros de la ONU.








