La Cumbre convocada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados se realizará este sábado en Miami, en medio de una coyuntura internacional que parece favorecer a la región y una geopolítica de control hegemónico del hemisferio occidental.
El evento, al que se asistirá con invitaciones cursadas únicamente a líderes afines a la política de Washington, se llevará a cabo en el Trump National Doral Miami (Florida), un resort con campo de golf propiedad del magnate republicano de 79 años.
Han asegurado su asistencia los líderes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guyana, República Dominicana, Ecuador, Honduras, El Salvador, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. También el chileno José Antonio Kast, de extrema derecha, quien asumirá el mando de su país el próximo 11 de marzo.
Los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México) y Gustavo Petro (Colombia), este último líder de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), entre otros, serán los grandes ausentes en la denominada “Shield of the Americas Summit” (Escudo de las Américas).
CNN indicó que Trump hablará con los presidentes de la derecha latinoamericana sobre “bandas y cárteles narcoterroristas criminales” y también sobre contrarrestar «la migración ilegal y masiva», no solo a Estados Unidos sino al hemisferio occidental. “Pero otro objetivo subyace: poner un freno al avance de China en Latinoamérica, que profundiza desde hace décadas su intercambio comercial e inversiones en la región”, agregó.
La cita hemisférica se realizará después que la X Cumbre de las Américas, inicialmente prevista para diciembre del 2025 en República Dominicana, fuera cancelada debido a que la mayoría de los 37 jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio no confirmaron su asistencia, a causa de las tensiones en la región.
Geopolítica y hegemonía
El analista internacional Daniel Kelsen dijo a CNN que el tema sobre seguridad regional sería un pretexto en la agenda de la cumbre y consideró que la geopolítica de Estados Unidos sería el asunto más importante que se discutirá en la cita de Miami.
Aunque admitió que el conflicto bélico en Irán podría beneficiar a Latinoamericana por contar con importantes recursos energéticos y minerales, Kelsen sostuvo que la presencia de China en América Latina y el Caribe resulta un obstáculo para la estrategia hegemónica de Washington.
Sostuvo que con la ausencia de líderes de Brasil, México y Colombia, Estados Unidos “pierde” la oportunidad de lograr un consenso regional con las economías más importantes del continente. La administración de Trump “busca otra cosa”, anotó el catedrático argentino de la Universidad de Buenos Aires.
Diferencias
El despliegue militar en el mar Caribe por parte de EEUU, con portaaviones, un submarino nuclear, aviones de guerra, buques de combate y tropas, fue cuestionado por algunos países de la región y Trump amenazó a los gobiernos progresistas. Un ataque contra Caracas, el 3 de enero, causó sorpresa y Trump admitió el interés de Washington por controlar el petróleo de Venezuela.
Trump advirtió con intervenir en otros países, incluido México, vecino de EEUU, y el viernes reiteró la advertencia a Cuba como el próximo objetivo de la administración ultraconservadora de la Casa Blanca, a pesar del bloqueo aplicado a la isla hace más de seis décadas.
En este contexto, el gobierno ecuatoriano de Daniel Noboa anunció esta semana el cierre de la Embajada de Cuba en Quito, mientras Jamaica cesó la cooperación médica por presiones de Estados Unidos y el nuevo gobierno derechista del empresario Nasry Asfura de Honduras, finalizó el convenio con La Habana.
En más de 60 países del mundo han prestado servicio miles de médicos cubano, según datos del 2020, y reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a que la isla caribeña tiene una educación médica de clase mundial. Estados Unidos argumenta que se trata de un esquema de “trabajo forzoso” de las misiones de galenos.
La Iglesia Católica fue intermediaria en importantes negociaciones entre Cuba y Estados Unidos, que permitió la excarcelación de presos políticos y el deshielo impulsado por la administración demócrata de Barack Obama (2009-2012 y 2013-2017). Sin embargo, el proceso volvió a ´foja cero´ con el retorno al gobierno del republicano Trump.
Conflicto y pánico financiero
La Cumbre de Miami se desarrollará en medio del conflicto bélico tras los ataques conjuntos de EEUU e Israel contra Irán, hace una semana y con más de un millar de muertos en territorio persa, incluido el líder supremo del país islámico, el ayatola Alí Jamenei, aunque Trump admitió que el objetivo es el cambio de gobierno en el país petrolero por uno afín a la Casa Blanca.
A pesar de haber perdido a varios jefes militares, Irán lleva a cabo una contraofensiva con misiles balísticos y drones contra bases e instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Catar, Arabia Saudíta, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, que han causando considerables daños y bajas, además de provocar destrucción en Israel.
Irán, aliado de China y Rusia, optó por cerrar el estrecho de Ormuz, donde pasa el 20 % de la producción mundial de petróleo y el 25 % del gas, situación que ha influido en el aumento en los precios de los recursos energéticos, y creado pánico financiero.
América Latina se ha convertido en una importante fuente energética para el mundo, principalmente Europa, después del conflicto bélico desatado en Medio Oriente. Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo, superando incluso a Arabia Saudita, el principal productor de crudo en la OPEP.
No obstante, la prolongación de la guerra en Irán ha tenido impacto negativo en el mercado financiero. Black Rock, el gigante gestor de activos globales, ha tenido que limitar el monto de retiro de sus inversores y ha “congelado” 1.200 millones de dólares en solicitudes de retiro del fondo de crédito privado, según Bloomberg.









