El Papa León XVI partió de Beirut, en Medio Oriente, al concluir su primer viaje apostólico internacional por Turquía y Líbano, y retornó este martes a Roma, llevando consigo las oraciones y esperanzas de estos pueblos con culturas y religiones diferentes.
Durante tres días en el país de los cedros, el Pontífice cumplió varias actividades y en su discurso de despedida pidió a todos a comprometerse “con este espíritu de fraternidad y de esfuerzo por la paz, incluso quien hoy se considera enemigo”.
“A todos extiendo mi abrazo y mi deseo de paz. Y también reitero un llamamiento urgente: que cesen los ataques y las hostilidades. Que ya nadie crea que la lucha armada conlleva algún beneficio. Las armas matan; la negociación, la mediación y el diálogo edifican. ¡Elijamos todos la paz como camino, no sólo como meta!”, comentó.
Dijo haber quedado conmovido durante la breve visita en horas de la mañana de este martes al puerto de Beirut, donde en 2020 una explosión dejó 218 muertos y más de 7.000 heridos. En el lugar ha consolado a varias familias que portaban fotografías de sus seres queridos fallecidos en la tragedia. Los testigos describieron la situación vivida como “apocalíptica”.
La magnitud de la devastación superó todo lo que el Líbano había experimentado en décadas: calles ensangrentadas, edificios derrumbados y distritos enteros destruidos.
En Líbano, país con una rica diversidad de grupos religiosos y alberga 12 comunidades cristianas, León XIV se reunió con líderes de otras religiones, visitó el lunes el monasterio de San Marón, patrón de la iglesia maronita del siglo IV, para rezar en la tumba de otro santo importante, Charbel Makhlouf, un monje famoso por unir a personas de diferentes religiones.
León XIV llegó esta mañana a Líbano en un momento complicado para la nación árabe, con una guerra en la frontera sur con Israel, en medio del bloqueo a la política libanesa y una economía que busca recuperarse.
Visitó además el hospital de la Croix en Jal el-Dib, un centro psiquiátrico dirigido por religiosas católicas para personas con enfermedades mentales del Medio Oriente, y la plantación de un cedro durante su estancia en el Palacio Presidencial en Beirut.
Afirmó que en este lugar “habita Jesús” y también les aseguró sus oraciones. La crisis económica ha puesto en apuros al centro y ha tenido que ir reduciendo poco a poco sus camas, ya que vive gracias a las donaciones y a una pequeña contribución del Estado.
El Santo Padre además pidió que la sociedad “no olvidar a los más frágiles”. “No podemos concebir una sociedad que avance a toda velocidad, aferrándose a los falsos mitos del bienestar, mientras ignora tantas situaciones de pobreza y vulnerabilidad”, indicó.
Antes de despedirse del Líbano, el Papa XIV celebró una Misa multitudinaria ante unas 150.000 personas en la abarrotada explanada de Beirut Waterfront, una zona costera situada entre el pequeño puerto turístico y el centro de la capital.
En su homilía, cargada de esperanza, el Pontífice recordó que siempre existen motivos para dar gracias a Dios, incluso en medio de la oscuridad y de las dificultades que atraviesa la nación, marcada por la guerra y la crisis. Invitó a los libaneses a descubrir “pequeños destellos de luz y alegría”, incluso cuando el panorama parece dominado por el sufrimiento.
Rezó también por Guinea-Bisáu, deseando una solución pacífica de las controversias políticas en el país africano. “Y no olvido a las víctimas (156 muertos y 30 desaparecidos) del incendio en Hong Kong (China), así como a sus queridas familias”, añadió.
En días recientes, el Papa León XIV dijo que visitará el próximo año a América Latina y mencionó a Perú, Uruguay, Argentina y México.









