La guerra en Medio Oriente, a dos semanas de haberse iniciado, deja daños considerables a infraestructuras vitales y miles de víctimas, en medio de una tensión mundial y la volatilidad del petróleo, además del supuesto fracaso del ejército más poderoso del mundo.
Los países involucrados, Estados Unidos, Israel e Irán, anunciaron la intensificación de los combates, con más bombardeos por parte de Tel Aviv a Teherán, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el envió de unos 4.000 marines para controlan el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán, que aumentó su poder ofensivo hacia los agresores.
El magnate republicano había anunciado el inicio de las agresiones contra Irán, aunque después puso énfasis en advertir que se trataba de una operación conjunta con Israel y bajo el liderazgo de la Casa Blanca.
Trump comunicó a la prensa que el Ejército de EEUU lanzaba el ataque más poderoso a la isla de Jark, uno de los epicentros petroleros de Irán, cuyas altas autoridades participaron este viernes en el Día Mundial de Al-Quds (Día de Jerusalén), en medio de ataques aéreos israelíes que dejaron al menos una persona muerta en la capital.
Sin embargo, Trump dijo que se evitaría causar daños a la infraestructura petrolera, económica y energética, pero Teherán aseguró que en caso de que EEUU pretenda controlar el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % de la producción mundial de crudo, ordenaría la destrucción de las instalaciones petroleras en la zona.

Pero instó a las fuerzas armadas iraníes y a “todos los demás implicados con este régimen terrorista” a “deponer las armas”.
France24 sostuvo hoy que Irán ha tenido 20 años para prepararse para una agresión como la que llevan a cabo Estados Unidos e Israel y, a pesar de los daños considerables a la infraestructura persa, el mayor perdedor podría ser el gobierno de Trump, empecinado en imponer por la fuerza sus intereses en el mundo, añadió un analista invitado.
The Wall Street Journal sostuvo que otro escenario para poner fin a la guerra sería que el presidente Trump declare la victoria y se rinda.

De acuerdo a la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI), los ataques contra Irán afectaron zonas residenciales, infraestructuras civiles y recursos naturales del país islámico.
Según las autoridades persas, el conflicto bélico deja desde el 28 de febrero cerca de 1.500 muertos, incluido el líder supremo iraní, ayatola Alí Jamenei, y altos mandos militares, además de 168 niñas tras el bombardeo a una escuela primaria femenina al sur del país. Además, el balance reporta más de 17.000 heridos.
Medios hebreos dieron cuenta sobre la supuesta muerte de Mojtaba Jamenei, nuevo líder supremo del país islámico, después que el hijo de Alí Jamenei difundiera el jueves un mensaje grabado al país. Otras fuentes reportaron en las redes sociales del fallecimiento del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, cuyo paradero aún es desconocido.
Irán informó hoy de un nuevo ataque con misiles de combustible sólido “Kheibar-Shekan”, misiles de combustible líquido “Qader” y drones contra Israel y territorios árabes ocupados, en cooperación con el movimiento armado chii Hizbullah de Líbano, que aseguró su apoyo a Irán frente a la agresión hebrea y estadunidense.
El CGRI indicó que la 48ª oleada de la operación Promesa Veraz 4 lanzada el viernes tuvo como objetivo Galilea, el Golán, Haifa y bases de las fuerzas estadounidenses en la región.
La Fuerza Aeroespacial de Irán además aseguró que “una parte considerable del espacio aéreo de Israel está bajo nuestro control” ante la respuesta iraní a los ataques de Estados Unidos e Israel, aliados en Medio Oriente, con el argumento de acabar con el programa nuclear persa, aunque Tel Aviv pretendería el control de la región.
Washington también aseguró el dominio aéreo en Teherán, aunque los ataques son ejecutados a distancia, según medios internacionales. Como ocurrió en la llamada «Guerra de los 12 días», en junio pasado y con los mismos actores, Irán dispara sus misiles poderosos hacia Israel, a 1.700 kilómetros de distancia, y EEUU utiliza sus bases en la zona para bombardear al país persa.
La contraofensiva iraní tiene entre sus objetivos bases e instalaciones militares estadounidenses en algunas naciones vecina del golfo Pérsico, la mayoría aliados de EEUU. Medios israelíes informaron este viernes que la empresa Google evacuó sus oficinas en Catar tras una amenaza iraní contra intereses estadounidenses.
Kuwait informó la semana pasada sobre el derribo de tres aviones F-16, de fabricación estadounidense, atribuido a errores de la defensa del país árabe, mientras Irán destruyó el radar más caro de EEUU (AN/TPY-2) en Jordania, y otro radar de alerta en Kuwait. Además, ataques a la Armada estadounidense en Bahreín y a la Quinta Flota de EEUU, en el golfo Pérsico, Mar Rojo y Mar Arábigo.
Los países de Oriente Próximo se sienten traicionados por EEUU al mostrar mayor preocupación por defender al Estado judío, mientras el presidente turco, Recep Erdogan acusó a “Israel expansionista” de pretende profundizar la inestabilidad regional. Aseguró que Ankara no será arrastrada al conflicto, a pesar de haber interceptado misiles dirigidos a Turquía.
Según la cadena Telesur, Estados Unidos ha gastado 19.000 millones en dos semanas de conflicto con Irán. El congresista demócrata Jim McGovern denunció que esta cifra duplica la inversión anual estadounidense en prevención de enfermedades, beneficiando solo a contratistas multimillonarios.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, sostuvo que Estados Unidos ha cambiado de estrategia y ahora busca petróleo de Rusia, a pesar de haber amenazado con sanciones a países que podrían optar por comprar crudo a la nación euroasiática.









