El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido cuestionado por la oposición legislativa y pierde aliados de la derecha pacifista por el caso Irán en el movimiento político que lidera (MAGA), a meses de las elecciones a medio término de su mandato.
Los senadores Barnie Sanders, Patty Murray, Chris Murphy, Ed Markey y Elizabeth Warren, luego de participar el martes en una sesión informativa clasificada con altos funcionarios del Gobierno han considerado una «guerra ilegal» la emprendida por EEUU e Israel.
Varios miembros importantes del movimiento Make America Great Again (Hacer a Estados Unidos grande de nuevo), fundado por Trump en su campaña presidencial pasada, también han criticado el conflicto bélico, que ingresa a su quinto día, y sostienen que tendrá consecuencias políticas debido a su baja popularidad, según recientes encuestas.
Entre los personajes que han marcado distancia figuran los podcasters Megyn Kelly y Tucker Carlson, quienes en el programa «Inner Circle» de Rachael Bade, anunciaron su alejamiento del movimiento. Los comentaristas como Megyn Kelly y Nick Fuentes, a su vez, han criticado a Trump por haber actuado sin evaluar la situación.
Carlson calificó la agresión militar conjunta, que comenzó el pasado sábado, de absolutamente repugnante y malvado”, y en una entrevista con el periodista Jonathan Karl de ABC News, Kelly acusó al presidente Trump de seguir las órdenes de Israel.
Según la Constitución, el Congreso de EEUU es el único poder que puede “declarar” una guerra, aunque el mandatario es reconocido como “comandante en jefe” de las Fuerzas Armadas, papel que los gobernantes estadounidenses lo han interpretado de acuerdo a sus intereses.
A cinco días de iniciada la operación de bombardeos “Furia épica”, se logró el objetivo de “descabezar” el poder iraní con la muerte del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, y de altos jefes militares, pero el Ejército y la Guardia Revolucionaria nunca depusieron las armas y han respondido a la agresión extranjera.
El senador independiente Sanders acusó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien se reunió la semana pasada con Trump en la Casa Blanca, de determinar la política estadounidense. “Eso no fue suficiente. Netanyahu quería una guerra con Irán. Trump se la concedió”, expresó.
Dijo que Trump carece de planes para poner fin al conflicto bélico con Irán tras los ataques conjuntos de EEUU e Israel, a pesar de que ambos países no estaban preparados para “la rapidez ni la magnitud” de la reacción de la nación islámica, según The Washington Post.
La influyente cadena estadounidense indicó que previamente se había elaborado escenarios de lanzamiento de misiles, ciberataques y operaciones indirectas contra bases estadounidenses y ciudades israelíes, pero pocos estaban listos para la velocidad y alcance del contrataque iraní.
Sanders reveló que Trump, magnate republicano de 79 años, entregó a Netanyahu más de 24.000 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses para financiar “su horrible guerra” en Gaza, territorio palestino ocupado por Israel, que además libra guerras no declaradas contra países vecinos, como Líbano y Siria.
Por su parte, Murray acusó a Trump de enviar al campo de batalla “a nuestros hijos” desde su cómodo club de playa en Florida. “Los estadounidenses no quieren otra guerra interminable y costosa en Medio Oriente. Quieren atención médica y precios más bajos», expresó la política de 75 años del Partido Demócrata.

“Esto es lo más serio que puede ser. Ellos (las autoridades de inteligencia) nos dijeron en esa habitación que van a morir más estadounidenses, que no van a poder detener estos drones” (aviones no tripulantes con explosivos), indicó Murphy (52 años) al referirse a la contraofensiva persa.
Markey informó haber tenido acceso al informe clasificado sobre Irán “y solo confirmó lo que ya sabíamos: Donald Trump está librando una guerra ilegal y no tiene planes para terminarla”, mientras su colega Warren dijo estar “más preocupada” luego de escuchar la sesión informativa sobre la guerra en Irán.
En este contexto, el presidente Trump reiteró su llamado al CGRI y al Ejército iraní a deponer las armas. Dijo a medios locales que al “desaparecer” el mando militar persa, la rendición era posible, ya que EEUU cuenta con unas Fuerzas Armadas “más poderosa del mundo”, situación que no se ha dado y ha sorprendido la resistencia iraní que está causado bajas y daños a la fuerza agresora.
Sin embargo, el comandante y asesor del CGRI, general Sardar Ebrahim Jabbari, aseguró que la nación persa está preparada para atacar puntos clave de Estados Unidos y sus aliados en la región.
“Si el enemigo decide atacar nuestros principales centros, atacaremos todos los centros económicos de la región”, advirtió al tiempo de confirmar el control total del estrecho de Ormuz, donde pasa el 20 % de la producción mundial de petróleo, situación que ha aumentado el precio del crudo en el mercado internacional.

Desde el inicio de la operación estadounidense-israelí, las fuerzas iraníes han respondido con misiles balísticos, drones y otras armas a los ataques por aíre y mar, e incluso atacaron bases e instalaciones militares en países del Golfo, aliados de Washington, además de sedes diplomáticas en Medio Oriente. Además, las manifestaciones antiestadounidenses han aumentado en la región.








