El 27 de mayo de 2025, Petroperú reportó un nuevo derrame de petróleo en el kilómetro 315 del Oleoducto Norperuano, cerca de la comunidad nativa Sinchi Roca, en Loreto. La empresa atribuyó el incidente a una manipulación deliberada de la grapa instalada en un punto de perforación, lo que provocó la fuga de crudo hacia una quebrada cercana, afectando el ecosistema y la salud pública de las comunidades aledañas.
En respuesta, miembros de la comunidad indígena Sinchi Roca retuvieron al menos cuatro embarcaciones que transportaban crudo desde la estación de Trompeteros en el río Corrientes. Petroperú informó que esta acción impide las labores de limpieza y contención del derrame.
Por su parte, líderes locales rechazaron las acusaciones de sabotaje y responsabilizaron a la empresa estatal por el incidente. Además, exigieron una transferencia de S/150 mil para financiar un proyecto local, demanda que Petroperú considera fuera de sus competencias.
La situación se agravó cuando un grupo de mujeres indígenas se atribuyó la responsabilidad del derrame, argumentando que fue una medida de protesta ante la negativa de Petroperú de contratar a 100 personas de la comunidad para trabajos relacionados con el oleoducto.
Este nuevo incidente pone de manifiesto las tensiones persistentes entre las comunidades indígenas y las operaciones de hidrocarburos en la Amazonía peruana. Las autoridades competentes enfrentan el desafío de mediar en el conflicto, garantizar la remediación ambiental y atender las demandas sociales de las poblaciones afectadas.









