Cese de la misión diplomática del embajador cubano en Lima, el “Gallo” Zamora

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.-N°-4654-


El Gobierno peruano dio por concluidas las funciones de Carlos Rafael Zamora Rodríguez como embajador de Cuba en Perú, y este ya ha abandonado el país. Esta acción, anunciada por la Cancillería peruana, se produjo en medio de crecientes tensiones políticas y tras reiteradas solicitudes por parte de exoficiales de inteligencia y militares en retiro peruanos para su expulsión, bajo sospechas de que era un «agente desestabilizador» y espía.


Desde la llegada de Carlos Zamora a Lima en diciembre de 2021, durante la administración de Pedro Castillo, fue objeto de controversia desde el principio. Exoficiales de inteligencia cubana, como Enrique García, alertaron públicamente a los medios peruanos que Zamora, conocido como «El Gallo», no era un diplomático convencional, sino un experimentado coronel de la Dirección de Inteligencia cubana (G2). Asimismo se confirmó que del año 2023, los testimonios de exoficiales cubanos que trabajaron con Zamora en distintos países y épocas respaldaron las denuncias, ratificando que tanto él como su esposa, Maura Juan Pérez, eran miembros activos y experimentados de la inteligencia cubana con una vasta trayectoria en misiones en el extranjero Se le acusó de promover la ideología cubana, de tener reuniones secretas con ministros peruanos (como la que sostuvo con el exministro del Interior Willy Huerta, que luego fue borrada de los registros oficiales) y de posible involucramiento en las protestas contra el gobierno actual.


En cuanto a Vladimir Cerrón, líder del partido Perú Libre, se encuentra prófugo de la justicia desde octubre de 2023, cuando fue sentenciado a prisión efectiva por corrupción. Ha habido especulaciones, alimentadas por exasesores de Castillo, de que podría estar oculto o recibiendo protección de la inteligencia cubana, dadas sus estrechas relaciones con Cuba (donde estudió medicina). Él ha negado estas acusaciones, calificándolas de calumnias.


La salida del embajador Zamora es vista por algunos sectores como una victoria contra la intromisión, injerencia del espionaje castrista en el país.
El exembajador, como jefe de la misión cubana en Perú, debía impulsar la diplomacia y la asistencia recíproca, así como facilitar el intercambio en cuestiones de relevancia para ambos países.»
Un oficial superior de la Dirección de Inteligencia de Cuba, con entrenamiento de la KGB, se valió de su cargo diplomático como tapadera para llevar a cabo operaciones clandestinas. Sus deplorables actos infringieron la soberanía nacional, entrometiéndose en asuntos internos y haciendo un uso indebido de su autoridad e inmunidad diplomática.


Famoso como “Gallo Zamora”, trabajó en Naciones Unidas; Ecuador (1984), acusado de sobornar a tres candidatos presidenciales en 1989; Panamá (1998), país con el que Cuba rompió relaciones en 2004; Brasil (2009), mandato de Dilma Rousseff; El Salvador (2017) y Bolivia, durante el fraude electoral de Evo Morales en 2019.
Se acusa a Zamora de aprovechar la inestabilidad política de 2021 para adoctrinar y hacer proselitismo, realizando visitas secretas a instituciones gubernamentales y grupos de base, sin dejar rastro en los portales de transparencia.

También se informó que Zamora tuvo reuniones con el entonces primer ministro Aníbal Torres y el exministro del Interior Willy Huerta. Específicamente, una reunión con Huerta, supuestamente para discutir seguridad ciudadana, generó controversia porque los registros de la misma fueron borrados de las plataformas digitales del Ministerio del Interior y de la embajada cubana, y no se registraron en el portal de transparencia del Ministerio.
Cabe resaltar recientemente (noviembre de 2025), la Cancillería peruana dio por concluidas las funciones de Carlos Zamora como embajador en el país debido a estas sospechas de injerencia en asuntos internos.


Enrique García, un exoficial de inteligencia con 12 años de experiencia, trabajó con Zamora en Ecuador, donde Zamora se desempeñaba como representante del Ministerio de Comercio Exterior, un puesto de fachada. García denunció a Zamora en 1989 tras ser testigo de cómo este sobornaba a tres candidatos electorales en Ecuador. El teniente coronel (r) Orlando Brito Pestana, con 17 años en inteligencia, colaboró con Zamora en Panamá hasta 2002. Brito afirma que el cargo de agregado comercial de Zamora era una tapadera. Brito Pestana asegura que Zamora rendía cuentas diariamente a Alexis Frutos, el jefe de inteligencia cubana en Panamá. A pesar de no conocerse entre sí, García y Brito Pestana ofrecieron testimonios coincidentes sobre las actividades de Zamora y su estrecha relación personal con él y su esposa.
Los entonces 800 miembros de la inteligencia cubana se especializaban por regiones: García para América Latina, Brito en América del Norte y Canadá. Esta situación, que violaba las reglas del derecho internacional y el Convenio de Viena, fue denunciada por el congresista Ernesto Bustamante en 2021, sin despertar alarmas. La injerencia de la inteligencia cubana en asuntos internos peruanos, denunciada repetidamente, no encontró eco inmediato en las autoridades. A pesar de las denuncias de violación de la soberanía y el derecho internacional por parte de agentes cubanos encubiertos como diplomáticos, las alarmas no se activaron durante años. La pasividad oficial ante el entrometimiento extranjero fue la norma durante tres gobiernos, hasta que finalmente se abordó con seriedad la situación. Ni las denuncias congresales de Ernesto Bustamante ni otros testimonios de primera mano lograron la respuesta oportuna del Estado frente a la infiltración cubana.

Igualmente, el embajador cubano, conocido por su alias ‘Gallo Zamora’, fue acusado de maquinar actividades terroristas y de desestabilizar la democracia peruana. La partida de Zamora es solo el primer paso; es crucial vigilar de cerca al próximo candidato a embajador de Cuba para prevenir futuros intervencionismos. Cabe subrayar, con el ‘Gallo Zamora’ fuera del país, la atención debe centrarse ahora en impedir que el próximo representante cubano retome las actividades de injerencia iniciadas bajo Fidel Castro.
«Debemos estar alerta y oponernos proactivamente a cualquier futuro intento de intervención cubana al momento de la designación del próximo embajador.»