El economista boliviano Fernando Romero advirtió que esta brecha refleja una crisis monetaria en evolución. “Hace unos meses, el sol valía tres bolivianos; hoy ya se intercambia por cinco en puntos fronterizos”, afirmó en entrevista con Red Uno.
Según Romero, el tipo de cambio informal frente al dólar ha escalado hasta los 18 bolivianos, mientras que la tasa oficial se mantiene en 6,90. Esta diferencia representa una devaluación estimada del 162 %. A su juicio, la situación aún no ha tocado fondo y podría agravarse según el resultado de las elecciones presidenciales previstas para agosto.
En Desaguadero, ciudad fronteriza entre Puno (Perú) y La Paz (Bolivia), la depreciación del boliviano ya tiene efectos visibles. Reportes del 15 de mayo indican que el sol peruano se cambiaba hasta por 5,18 bolivianos en casas de cambio informales, mientras que dos días antes la cotización oscilaba entre 4,16 y 4,22.
Esta rápida depreciación ha motivado a muchos ciudadanos bolivianos a adquirir soles como moneda refugio. Comerciantes de la zona reportan una caída en el poder adquisitivo y distorsiones en los precios. Además, se ha incrementado el flujo de personas que cruzan la frontera para abastecerse de productos básicos, cada vez más difíciles de conseguir en Bolivia.
La falta de divisas también afecta gravemente al sector empresarial. En Cochabamba, considerada la capital gastronómica de Bolivia, cerca del 40 % de los restaurantes con licencia han cerrado, según datos difundidos por Unitel. Esto equivale a más de 2.200 negocios fuera de operación.

Representantes del gremio atribuyen la crisis al contrabando, la inflación, la especulación y la escasez de dólares. “Nos preocupa profundamente. Esta crisis representa un atentado contra el empresariado gastronómico”, señaló un dirigente local.
El deterioro económico coincide con un ambiente político tenso. De cara a las elecciones presidenciales de agosto, persiste la incertidumbre sobre el rumbo del país. El expresidente Evo Morales, actualmente inhabilitado, continúa encabezando protestas y cuestionando al actual gobierno, al que acusa de bloquear su participación electoral.
Analistas advierten que la combinación de inestabilidad política, pérdida de reservas internacionales y debilitamiento del boliviano puede prolongar la crisis económica. El Banco Central de Bolivia, por su parte, no ha ofrecido explicaciones claras sobre la escasez de dólares, lo que ha fortalecido el mercado informal como principal fuente de divisas.
La situación actual ha generado una marcada disparidad en el intercambio de monedas. Al 16 de mayo, el tipo de cambio en Desaguadero era de 4,50 bolivianos por sol, lo que permite a los ciudadanos peruanos obtener unos 450 bolivianos con solo 100 soles. En cambio, los bolivianos necesitan aproximadamente 485 bolivianos para acceder a esa misma cantidad en moneda peruana.
Este desequilibrio ofrece una ventaja para los turistas peruanos, pero limita la capacidad de gasto de los bolivianos fuera de su país. Mientras tanto, el gobierno boliviano aún no presenta una estrategia clara para contener la devaluación y recuperar la estabilidad económica.









