Bajada: El exmandatario murió este martes en Montevideo tras una larga lucha contra el cáncer de esófago. Fue reconocido mundialmente por su vida austera y su fuerte compromiso social.
El expresidente de Uruguay José “Pepe” Mujica falleció este martes a los 89 años, tras una larga lucha contra el cáncer. El actual mandatario uruguayo, Yamandú Orsi, confirmó la noticia a través de las redes sociales, destacando el legado de uno de los referentes más carismáticos y austeros de la izquierda latinoamericana.
“Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido”, publicó el presidente Orsi en su cuenta oficial de X (antes Twitter).
Mujica, quien gobernó Uruguay entre 2010 y 2015, deja un legado marcado por su sencillez, su discurso en favor de la justicia social y su ejemplo de coherencia política. Fue conocido mundialmente como «el presidente más pobre del mundo», al rechazar vivir en la residencia oficial y donar la mayor parte de su salario presidencial a programas sociales.
El exmandatario fue también una figura clave de la izquierda regional. Militante desde joven, se integró en los años 60 al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, por lo cual pasó más de una década en prisión durante la dictadura uruguaya. Tras su liberación, se convirtió en referente del Frente Amplio, coalición desde la cual accedió al poder.
Durante su presidencia, promovió reformas históricas como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la regulación del cannabis, lo que proyectó su figura a nivel internacional. Su discurso en la cumbre Río+20 en 2012, donde cuestionó el modelo consumista global, fue uno de los momentos más recordados de su carrera política.
Pese a sus problemas de salud, Mujica se mantuvo activo en la vida pública hasta el final. En sus últimas declaraciones, reflexionó sobre la vida y la muerte con serenidad: “La muerte es quizás lo que da valor a la vida. Es una lucha que siempre perderemos, pero la enfrentamos con amor.”
La figura de Mujica trasciende las fronteras de Uruguay. Su partida deja un vacío en la política latinoamericana y en quienes vieron en él un ejemplo de liderazgo honesto y comprometido con los sectores más humildes.









