A pie y con la aprobación a flote

El presidente llegó y salió del Congreso caminando y en el trayecto se dio un pequeño gran baño de popularidad

Vizcarra sintió el calor de la gente, aunque al clima y al Congreso no les guste. FOTO: La República

Hoy por la mañana, Martin Vizcarra “parchaba” categóricamente desde Ucayali a Daniel Salaverry luego de que este calificara como “golpe bajo” su intento de ir al Congreso mientras se encontraba en Cieneguilla acompañado de Keiko y el resto de su mancha: “Yo pensé que el Congreso era igual, que podía ir sin pedir autorización a nadie”, le respondió. Golpe alto.

Lo dicho por el mandatario no hizo sino reforzar aún más su ánimo que más temprano había salido a flote. La razón fue el 49% de aprobación que arrojó las cifras de la encuesta realizada por Datum, Ya por la tarde, Vizcarra se alistaba para visitar a Salaverry y entregarle los proyectos de ley para los referéndums que incluyen, entre otros, la no reelección de congresistas.

Vizcarra salió de Palacio y cuando todos pensábamos que iba a abordar el vehículo oficial, el moqueguano decidió irse “lateando” hasta el Legislativo acompañado del premier César Villanueva, y escoltado por los hombres de seguridad. En su recorrido, se topó con el ciudadano de a pie, algunos se acercaban para filmarlo con sus celulares, otros simplemente no le hacían mucho caso. Cruzando la avenida Abancay, el jefe de estado se vio cara a cara con los culpables del alza de su aprobación: el pueblo. “Vizcarra cierra el Congreso” le gritaban.

Una vez dentro del Parlamento, el mandatario se encontró “face to face” con Salaverry, el encuentro no duró mucho como se esperaba, pero fue suficiente darnos cuenta que Vizcarra no planea convertirse en un PPK. “Si trabajamos con mucha dedicación y dándole toda la prioridad podría darse el referéndum el día de las elecciones, el 7 de octubre, o en la segunda vuelta en diciembre”, declaró el presidente a su salida.

Vizcarra optó por regresar a pie a Palacio de Gobierno, y en su camino, el clamor popular le daba su respaldo y le exigían una vez más, cerrar el Congreso y acabar con la corrupción. El mandatario se bañó en buenas vibras.

F. O.B