El conflicto bélico en Medio Oriente escaló este jueves a su más alto nivel con ataques a yacimientos de petróleo y gas, que han disparado los precios del recurso energético en el mercado internacional y la amenaza de una recesión global.
La cadena CNN informó que el presidente Donald Trump amenazó con “destruir” el yacimiento de gas más grande de Irán si continúa sus ataques contra países del Golfo. Teherán lo justifica en respuesta a los ataques desde esos territorios a la nación islámica.
Arabia Saudita advirtió a Irán que “se reservaba el derecho a emprender acciones militares” contra Teherán, mientras que Catar expulsó a los agregados militares y de seguridad persas.
El exjefe antiterrorista de EEUU, Joe Kent, aseguró el martes que no había “ninguna información de inteligencia” que señalara a Irán como una amenaza para Estados Unidos o que planeaba un atentado como ocurrió en las Torres Gemelas, en septiembre del 2001 en Nueva York, o el bombardeo de Japón a la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai en 1941.
Emiratos Árabes Unidos (EAU), por su parte, suspendió las operaciones en las instalaciones de gas de Habshan ante el ataque iraní con misiles contra la infraestructura energética en la región, mientras Teherán advertía con evacuar las instalaciones petroleras en Arabia Saudita, EAU y Catar.
Irán ha amenazado con nuevos ataques en Medio Oriente tras acusar a los gobiernos con monarquías como posibles objetivos. El ministro de Asuntos Exteriores saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, dijo que dos refinerías de petróleo en Riad ya han sido blanco de ataques.

La Corporación Petrolera de Kuwait informó el jueves de incendios en dos de sus refinerías tras ataques con drones durante esta madrugada, aunque los incendios desatados fueron extinguidos.
En tanto, Israel atacó el yacimiento iraní de gas South Pars sin el apoyo de Estados Unidos, aseguró Trump en la red Truth Social al aclarar que Washington desconocía de la acción de Tel Aviv y también de lo que podía ocurrir en Catar.
QatarEnergy anunció el miércoles que su planta de GNL de Ras Laffan sufrió “daños considerables” en la mayor plabta de GNI del mundo, según la Agencia Internacional de Energía.
Sin embargo, el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha pedido a la Casa Blanca autorización para solicitar al Congreso más de 200 mil millones de dólares destinados a financiar la guerra contra Irán, informó The Washington Post.
La cadena libanesa Al Mayadeen, de otro lado, reportó que dos buques fueron atacados por separado cerca de las costas de Catar y Emiratos Árabes Unidos. Uno de los barcos se incendió tras ser alcanzado por un proyectil desconocido.
En el marco de la 63.ª oleada de la Operación «Promesa Veraz 4», Irán lanzó en las últimas horas ataques con misiles y drones a 80 objetivos militares en el sur, el centro y el interior profundo de los territorios palestinos ocupados, además de Israel y a bases militares estadounidenses en la región.

La escalada del conflicto bélico, que comenzó el 28 de febrero con el bombardeo conjunto de EEUU e Israel contra Irán, con el asesinato del líder supremo persa, el ayatola Alí Jamenei, agudizó la crisis energética en el mundo. Los precios del petróleo volvieron a dispararse tras los ataques a las instalaciones energéticas de la región y también del gas natural.
El crudo Brent, la referencia mundial del petróleo subió casi un 8 % hasta los US$ 115 por barril. El miércoles, el Brent había cerrado en US$ 107,38 por barril, su nivel de cierre más alto desde junio de 2022. El WTI, la referencia estadounidense, subió alrededor hasta los US$ 96 por barril. En Europa, los precios de referencia del gas natural subió 24 % y ya se han duplicado el coste en casi tres semanas de conflicto.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, con ironía, sostuvo este jueves que “los estadounidenses de a pie pueden dar las gracias” al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, por el impacto económico sobre la vida diaria de la ofensiva lanzada por sorpresa el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.
Las autoridades persas han confirmado en su último balance más de 1.200 muertos por la agresión, aunque la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en EEUU, elevó el domingo a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles, de acuerdo a EP.
La guerra se inició en medio de un nuevo proceso de negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, lo que llevó a Teherán a responder con ataques a territorio israelí e intereses estadounidenses en Medio Oriente, incluidas bases militares.
El canciller de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, advirtió que de las consecuencias en toda la región. En el sur del Golfo, los países árabes ven amenazados sus modelos económicos basados en el turismo, la aviación, la tecnología y el deporte global.
Al Busaidi, según The Economist, recordó que Estados Unidos e Irán estuvieron dos veces en nueve meses al borde de un acuerdo real sobre el programa nuclear iraní, pero en ambas ocasiones la vía diplomática fue interrumpida por ataques estadounidenses e israelíes.
Tras el cierre por Irán en el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % de la producción mundial de petróleo y del gas natural, se ha visto gravemente interrumpido el tráfico marítimo, situación que elevó los precios de la energía y alimentando con temores de una recesión global.









