Polémica genera supuesta influencia de Israel en EEUU

La supuesta influencia de Israel en Estados Unidos ha reavivado el debate de una presunta dependencia financiera y política de Washington, lo que pondría en duda el papel de los enviados especiales de la Casa Blanca sobre el futuro de Medio Oriente.

Al justificar la operación militar conjunta de EEUU e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero con la muerte del líder supremo, el ayatola Ali Jamenei, el presidente Donald Trump había informado que Washington se sumaba a la decisión de Tel Aviv de atacar a Teherán ante la posibilidad de que Irán respondiera la agresión contra EEUU.

Trump había comunicado a los medios el inicio de la guerra a territorio persa, aunque después advirtió de que se trataba de una operación conjunta con Israel y bajo el liderazgo de la Casa Blanca.

A pesar de la acción sorpresiva, las autoridades iraníes resisten la ofensiva, que al día 19 deja más de 2.000 muertos, incluido altos mandos militares iraníes y una escuela primaria de niñas, que dejó más de 270 fallecidos, además de 20.000 heridos.

A pesar de los daños a su infraestructura y la superioridad militar de EEUU, Irán ha cerrado el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo y el gas natural licuado, lo que ha vuelto volátil el precio del crudo y sus derivados, como la gasolina, situación que ha generado una crisis energética global.

Irán anunció este miércoles el lanzamiento de la 62ª oleada de la operación ´Promesa Veraz 4, dirigida, con misiles y drones, dirigida a Israel y territorio árabes ocupados, así como bases e instalaciones militares estadounidense en la región, que han causado considerables daños a la nación hebrea e importante bajas a EEUU.

El presidente Trump admitió que la mayoría de los aliados de Washington no desean involucrarse en la operación militar de Estados Unidos contra Irán en Medio Oriente y ha enfrentado a EEUU con sus socios de la OTAN, alianza militar que desde 1945 ha permitido a Washington encabezar una coalición militar para actuar en el mundo.

Trump sorprendido

El presidente Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, en los últimos días han criticado la cobertura informativa de los medios estadounidenses sobre la guerra, a pesar de que el conflicto bélico fue iniciado por EEUU e Israel al acusar a Irán de desarrollar un programa nuclear que sería un obstáculo para Tel Aviv en la región.

Tras la renuncia del director del Centro Nacional Antiterrorista estadounidense, Joseph Kent, aseguró el martes que Irán “no es una amenaza” para EEUU y que a su criterio era evidente que la guerra respondía a una “presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”. Kent es el primer alto funcionario de la administración Trump en dimitir.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, consideró “insultante y ridícula” la acusación de Kent contra Israel y aseguró que Trump “contaba con pruebas sólidas e irrefutables de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos” y que éste “jamás tomaría la decisión de desplegar recursos militares contra un adversario extranjero sin tener en cuenta ningún factor”.

Sostuvo que es competencia de Trump en calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas determinar “qué constituye o no una amenaza, porque es el único facultado constitucional para hacerlo, y porque el pueblo estadounidense acudió a las urnas y le confió a él, y solo a él, la facultad de tomar tales decisiones finales”.

Amistad o influencia

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se ha considerado muy cercano a Trump, ha sostenido muchas reuniones en la Casa Blanca, en Washington, y hasta acudió el Congreso estadounidense para justificar la ocupación de territorios árabes y las guerras que libra con sus vecinos.

Israel proclamó su independencia el 14 de mayo de 1948, un año después de una resolución de la ONU, cuyo plan era dividir en dos Estados el territorio palestino, ya que ambos lados eran colonia británica, pero el Estado judío se opuso a la creación de Palestina y con apoyo militar de EEUU arrebató territorios a sus vecinos.

La Liga Árabe, con 22 Estados miembros, ha criticado a Israel por promover una política expansionista y apropiarse de la “tierra santa” al referirse a Palestina, y pretender anexarse desde el río Nilo, en África, hasta el río Éufrates, en Asia, abarcando Líbano, Siria o Jordania, como parte del Gran Israel. Irán se opone a que Israel domine la zona.

Durante las manifestaciones estudiantiles pro-palestinas el año pasado en varias universidades estadounidenses, el gobierno de Trump acusaba de “sionismo” a los alumnos que protestaban por las matanzas israelíes en Gaza e incluso prohibió la inscripción de estudiantes extranjeros como medida administrativa.

Sin embargo, Trum también es investigado por supuestamente haber participado en una red de trata y abuso sexual de menores, en un escándalo que alcanza a ricos, poderosos y famosos, que aparecen junto al multimillonario Jeffrey Epstein, quien se habría suicidado cuando estaba en prisión tras ser acusado de prostitución.

Epstein, magnate financiero, fue un polémico personaje que habría tenido vínculos con la inteligencia judía (Mossad) y a través de la red de prostitución tuvo acceso a información privilegiada y hasta de seguridad nacional, según investigaciones periodísticas.

El Departamento de Justicia publicó en la primera semana de marzo documentos y fotografías, lo que llevó a los demócratas a acusar a funcionarios de encubrimiento. Una mujer, cuya identidad se mantiene en reserva, lanzó acusaciones contra Trump y Epstein por agredirla sexualmente cuando tenía entre 13 y 15 años.

Emisarios especiales

En este contexto, Trump designó a Jared Kushner, yerno de mandatario estadounidense, y Steve Wiltkoff, enviado especial de EEUU para Medio Oriente, para negociar el fin del conflicto armado en la Franja Gaza, enclave costero donde Trump ha propuesto construir un centro turístico para millonarios extranjeros y expulsar a los palestinos a otros lugares.

Wiltkoff y Kushner en representación de Washington han sostenido negociaciones con representantes del movimiento de resistencia palestina Hamas, que controla Gaza. Israel pretende desalojar a los 2.4 millones de habitantes del enclave con bombardeos aéreos y terrestres, además de mantener sitiado el territorio ocupado.

El presidente de Rusia, Vladimir Putín, también ha recibido en varias ocasiones a Wiltkoff y Kushner como emisarios de Trump para buscar acuerdos que permitan poner fin a la guerra en Ucrania, ex república de la desaparecida Unión Soviética y hoy vecina a Rusia, que heredó los compromisos internacionales de la exURSS.

Trump ha limitado la asistencia militar a Ucrania, pero los aliados europeos mantienen una colaboración con Kiev para prolongar el conflicto con Moscú, que se inició el 24 de febrero del 2022.

En este marco, el presidente Trump promueve una “Junta de paz” internacional, como un mecanismo para la reconstrucción de Gaza, y buscar soluciones a otros conflictos bélicos en el mundo, pero sin la participación de as Naciones Unidas. Para ser parte del “club” cada miembro debe aportar 10.000 millones de dólares.