Iglesia defiende a inmigrantes, enfermos y soberanía

La Iglesia Católica se ha pronunciado esta semana, con una mirada pastoral y social, a los clamores de seguidores e inmigrantes, y de personas enfermas de origen humilde, además en defensa de la soberanía de América Latina.

En el mensaje final del 120° Asamblea Plenaria, del 9 al 13 de febrero, los obispos colombianos abordaron la problemática de la sociedad, incluida la violencia armada, los derechos humanos, el papel del Estado y las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales.

La inmigración fue uno de los temas centrales de la reunión, así como las dificultades generadas por la política antimigrantes en Estados Unidos, con arrestos violentos y deportaciones masivas de ilegales, que han aportado a la economía del país del norte.

Los inmigrantes han sido señalados como responsables de la crisis que vive EEUU y son deportados en muchos casos a terceros países al considerar Washington que no son aceptados en sus lugares de origen. La administración de Trump a menudo utiliza aviones militares, incluso en vuelos con pocas personas, para salir del problema, según CNN.

En medio de campañas de insultos y ataques entre candidatos, sumado a una severa inundación en el norte del país y el desplazamiento forzado interno por el cambio climático, los prelados instaron a los colombianos a participar en los próximos comicios “activamente y en paz, haciendo uso, con plena libertad y conciencia, sin sobornos, del derecho al voto”.

El Gobierno de Gustavo Petro, blanco de duras críticas por la oposición y medios de prensa conservadores, decretó el estado de emergencia ante las inundaciones, que dejaron una veintena de muertos y unos 150.000 damnificados, principalmente en departamento de Córdoba.

Colombia vive desde hace décadas bajo la violencia de paramilitares, guerrillas, narcotráfico y las acciones de Fuerzas militares, a pesar del proceso de paz que impulsa Petro. En los últimos meses se registraron choques entre grupos armados, que en sus disputas por los territorios y las economías ilícitas han involucrado a la población civil.

Luego de participar en el encuentro de la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Clamor), del 26 al 30 de enero en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, en Bogotá, el padre Arturo Arrieta, integrante de la Red Clamor Colombia, dijo que las personas deportadas “sigue siendo una deuda pastoral de la Iglesia”.

Acoger y acompañar a las personas que regresan forzadamente después de largos años de ausencia exige reconocer que muchos de ellos se ven obligados a recomenzar su vida desde cero. Tomar en serio esta realidad, dijo, significa asumir al migrante como un lugar teológico donde se hace presente el rostro de Cristo migrante.

En tanto, el secretariado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en una nota publicada el 12 de febrero, anunció el aplazamiento de la visita ad limina al Vaticano, del 16 al 20 de febrero, debido al “agravamiento de la situación socio económica del país caribeño, que genera tanta inestabilidad e incertidumbre” en referencia al brutal bloqueo económico y financiero de EEUU hace 67 años.

La administración de Trump agravó el panorama al anunciar que prohibirá el ingreso de petróleo a la isla, lo que perjudicará especialmente a los menos favorecidos, con el objetivo de generar un caos social y violencia para provocar la caída del gobierno de La Habana. México, Chile, China y otros países han enviado ayuda humanitaria a Cuba.

“Me uno al mensaje de los obispos cubanos, invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”, respondió León XIV.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, monseñor Eusebio Ramos Morales, respaldo al cantante boricua Bad Bunny, quien en la final del campeonato de fútbol americano, en California, interpretó sobre algunas situaciones que se viven en la isla, territorio no incorporado de EEUU. Bunny pronunció la frase “Dios bendiga a América”, seguida de los nombres de varios países de continente americano. El presidente Donald Trump, presente en el evento, calificó de “terrible” el espectáculo.

«Estados Unidos es el interlocutor superior, nosotros, los puertorriqueños, estamos en un nivel inferior. Una relación injusta y contaminada por el pecado. Pero Puerto Rico ha sobrevivido, ha mantenido viva su identidad y su cultura. Y gracias al joven Bad Bunny, todo el mundo se ha dado cuenta de ello”, expresó Ramos Morales.

Por su parte, los obispos de Venezuela enviaron el lunes “un mensaje de esperanza” a sus conciudadanos en medio de “las inquietudes y temores” por la situación del país después de la operación militar estadounidense que culminó con el secuestro en Caracas del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero.

El Papa León XIV rechazó la agresión de EEUU contra Venezuela para controlar sus recursos energéticos, como admitió Trump, y la situación de millones de inmigrantes en el mundo, principalmente en EEUU, debido a los excesos por parte de agentes federales y que desataron protestas en enero por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses.

Los obispos venezolanos remarcaron que la realidad de la nación petrolera se ha caracterizado en los últimos años por una gran crisis económica, social y política, y expresaron su solidaridad con más de 600 presos políticos en Venezuela. Calificaron la liberación como “un signo positivo” y demandaron “la plena liberación” de los que aún quedan detenidos.

La ciudad peruana de Chiclayo fue sede del 11 al 13 de febrero de la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo 2026, con la presencia del Cardenal Michael Czerny, enviado especial del Papa León XIV. Czerny dijo que la falta de acceso a la atención médica y las condiciones inadecuadas de los servicios de salud como los grandes desafíos a superar y llamó a redescubrir la compasión del buen samaritano.

El obispo de Chiclayo, Monseñor Edinson Farfán Córdoba, hizo un llamado a articular el saber científico, la caridad y la doctrina social de la Iglesia en la reflexión y práctica sanitaria, con el objetivo de promover un desarrollo humano integral.