El polémico presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido en el “más volátil” personaje en la historia de este país, “cada vez está más influenciado por sus caprichos personales” tanto en política internacional como nacional, sostuvo hoy CNN.
La cadena estadounidense recordó este lunes que en los primeros meses del segundo mandato del magnate republicano (2025-2028) se caracterizó por “los decretos bien redactados” que redefinían “las prioridades globales” de la Casa Blanca, pero actualmente “parece estar improvisando más de lo habitual. Y se está volviendo más extremista”.
“Su temperamento irascible en Washington -en contraste con su humor más alegre los fines de semana en su casa de Florida- es cada vez más amenazante”, agrega la fuente al recordar que el magnate de 79 años cuestionaba con dureza al anterior gobierno demócrata de Joe Biden por sus 83 años y su salud mental.
CNN señaló que la semana pasada, Trump “provocó indignación” con el mensaje “más racista que nadie pueda recordar” de la Casa Blanca “cuando un video de dibujos animados” republicado en su cuenta Truth Social mostraba a al exmandatario estadounidense Barack Obama (2009-2017) y su esposa Michelle “como simios”.
Mencionó asimismo el caso de la principal funcionaria de inteligencia estadounidense, Tulsi Gabbard, al viajar Trump a Georgia “para buscar pruebas que demuestren su falsa obsesión con el supuesto fraude electoral del 2020 que el propio multimillonario promovió al no reconocer su derrota electoral durante las elecciones presidenciales de ese año.
El influyente medio indicó que en días recientes Trump había mostrado “nuevas preocupaciones” al referirse a que “intentará arreglar las elecciones intermedias de noviembre” al exigir “la nacionalización del voto” ante la caída de su popularidad, de acuerdo a las encuestas públicas.
Entre los temas que ha generado mayor rechazo ciudadano, CNN menciona la política antimigrantes, después de que dos ciudadanos estadounidenses murieran en manos de agentes federales de ICE enviados a Minnesota, con protestas violentas en las calles, y Trump dispuso el despliegue de tropas en estados controlados por la oposición.
Trump, involucrado en el escándalo sexual de menores de edad en el caso de Jeffrey Epstein, ahora pide “manos suaves” en las redadas para detener y expulsar del país de miles de inmigrantes, lo que CNN considera “una estrategia de cambio de imagen para suavizar la imagen desastrosa de una purga que alienó a muchos votantes”.
Después de asumir su segundo mandato, Trump dijo que aspiraba a expandir a EEUU con la anexión de Groenlandia, isla ártica administrada por Dinamarca, lo que generó la protesta de Europa, luego convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos y admitió el interés por controlar los recursos naturales de América Latina.
Algunas encuestas difundidas en las últimas semanas en medios locales revelaron además la desaprobación de muchos estadounidenses a la “política guerrerista” de Trump por intervenir o promover guerras en el mundo, amenazar con intervenciones en América Latina, Asia e Irán, entre otros.
A principios del pasado enero, Trump ordenó la retirada de EEUU de 66 organizaciones internacionales y congeló el financiamiento de la ONU, incluyendo varias agencias del foro más importante del mundo, con sede en Nueva York. Durante el foro económico de Davos, Trump anunció la creación de una “Junta por la Paz”, sin la participación de Naciones Unidas.
Aunque muchas naciones han rechazado la invitación a formar parte de la Junta, previo pago de mil millones de dólares por miembro, la organización que impulsa Trump parece restar protagonismo a la ONU, a pesar de centrar su atención inicial al caso de Gaza, territorio palestino ocupado por Israel, aliado de Washington en Medio oriente.
Varias naciones aliadas europeas y hasta Canadá, vecina a EEUU, han descartado forma parte de la Junta de Paz, incluso el Vaticano ha puesto en duda la posibilidad de ser parte de la organización, que será presidida por Trump, a pesar de la iniciativa de mediar en el conflicto de Gaza. La Santa Sede ofreció su apoyo diplomático.
Tras una operación militar contra Venezuela, el pasado 3 de enero, con el secuestro del líder Nicolás Maduro, el presidente Trump abrió nuevos frente externos al advertir con un ataque contra Irán, país petrolero aliado de China y Rusia, y seguir con la injerencia en procesos electorales en Latinoamérica, como ocurrió en Honduras en 2025.
En su geopolítica de frenar la presencia de China en América Latina y el Caribe, Estados Unidos realiza estrategias con los gobiernos de derecha de la región como llevar desarrollar infraestructuras que refuercen el dominio de Washington y la adquisición de equipos militares con el pretexto de mayor seguridad y cooperación en defensa, indican analistas.
“La fijación de Trump con su legado y sus maníacos esfuerzos por poner su nombre en todas partes dieron otro giro, cuando se informó que quería que el Aeropuerto Internacional de Dulles y la Estación Penn de la ciudad de Nueva York llevaran su nombre”, de acuerdo a CNN.
El pasado domingo, Trump “lanzó a otra diatriba en Truth Social” al criticar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl del cantante de Puerto Rico Bad Bunny como una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, y dijo que “nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños”.
Antes había arremetido contra el esquiador olímpico estadounidense Hunter Hess, quien había dicho que el hecho de llevar la bandera no significa que represente todo lo que ocurre en Estados Unidos. Trump escribió en la red: “Si ese es el caso, no debería haberse presentado a las pruebas para el equipo, y es una lástima que esté en él”.
“Crece la impresión de un presidente (Trump) concentrado en sus propios objetivos, a menudo erráticos, mientras se muestra indiferente ante la difícil situación del electorado común” estadounidense, añadió CNN.








