La Marina de Guerra del Perú y las brigadas de auxilio suspendieron oficialmente las labores de búsqueda de las víctimas del naufragio ocurrido en el distrito de Iparía, Ucayali. La decisión se tomó debido a la fuerte creciente del río Ucayali y la nula visibilidad bajo el agua, factores que hacían imposible y riesgosa la inmersión de los buzos. A la fecha, se estima que más de 30 personas permanecen desaparecidas tras el siniestro ocurrido a inicios del mes.
El desastre se originó primero de diciembre, cuando un masivo deslizamiento de tierra en el puerto de Iparía impactó y hundió dos embarcaciones que se encontraban embarcando pasajeros y carga con destino a comunidades nativas. La magnitud del derrumbe arrastró las naves «Rápido Oriente» y «Deo Rigo», dejando atrapadas a familias enteras, entre ellos varios menores de edad y docentes que se trasladaban por la zona.
A pesar de los esfuerzos de la Unidad de Salvataje de la Policía y buzos especializados de la Marina, las tareas de recuperación de cuerpos enfrentaron serias limitaciones logísticas. Familiares de las víctimas denunciaron durante días la falta de maquinaria pesada para reflotar las embarcaciones, donde se presume aún se encuentran la mayoría de los desaparecidos. La zona, ubicada a cinco horas por vía fluvial desde Pucallpa, se volvió inaccesible para equipos de gran envergadura.
Con la llegada de la temporada de lluvias, el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) informó que el nivel del agua ha cubierto por completo el área del siniestro, lo que ha llevado a las autoridades a dar por concluidas las operaciones de inmersión. Mientras tanto, las comunidades indígenas y los deudos exigen que no se olvide la tragedia y piden apoyo humanitario para las familias que perdieron todo en el río.









