«Incumplen la ley” Congreso eleva su presupuesto

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg: -N°-4654-

El Congreso se autoasigna un presupuesto récord para 2026, mientras sectores sociales como salud y educación ven reducidos sus fondos, generando cuestionamientos sobre prioridades y fiscalización. Mientras el presupuesto nacional apenas crece un 2%, el Legislativo se dispara a S/ 1,800 millones, un incremento del 39% respecto al año anterior, en un claro contraste con la austeridad para otros ministerios.
Esos S/ 1.800 millones cobran más relevancia al calcular cuánto le cuesta cada legislador al país. El Congreso maneja un presupuesto histórico de S/ 1,413 millones para el año. Al dividir esa cifra entre los 130 congresistas, el costo por cada uno es de más de S/ 10 millones, sin incluir gastos operativos adicionales. Millones de soles para edificios y asesores, pero ¿dónde está el beneficio para el ciudadano común? ¡Una burla! Prometieron eficiencia y gasto reducido, pero solo vemos más burocracia y más gastos inflados para los congresistas.


A pesar de la reducción de costos por legislador con la bicameralidad (S/ 9.47 millones), el gasto total sigue siendo desmesurado comparado con la región, enfocándose en la ineficiencia, despilfarro y el alto costo económico de mantener dos cámaras, criticando la implementación de la bicameralidad como un gasto superfluo que no beneficia al ciudadano, resaltando el impacto presupuestal y la falta de prioridades del Congreso. El gasto total por cada parlamentario chileno, que cubre sueldo y asignaciones operacionales, se mantiene por debajo del umbral de US$ 1 millón al año, a pesar de las necesidades de despliegue territorial y asesoría. Asimismo, a pesar de tener un sistema bicameral con amplia carga administrativa, el costo per cápita de un legislador chileno se ubica en un rango que palidece frente a cifras millonarias de otros contextos.


Sobre las remuneraciones y asignaciones, el Congreso a través de su mesa directiva maneja los ingresos adicionales encubiertos, libres de control y sin mecanismos de verificación, en otras palabras, las asignaciones no son sujetas a rendición.
Sobre la contratación de personal, es evidente y repulsivo para los ciudadanos, la contratación indiscriminada de personal de confianza, muchas veces con requisitos mínimos —incluso secundaria completa, ello conlleva la sobrepoblación laboral en el Congreso, también se suma la contratación sin méritos ni topes.


Los congresistas han hecho mérito para acuñar términos mediáticos y populares, como: Los mocha sueldos. Término popular y mediático para referirse a la práctica ilegal (denunciada en varios casos) donde congresistas recortan el sueldo de su personal de confianza. Asimismo, los congresistas gastan millones en comisionados, frase usada en titulares de prensa para resaltar el gasto en la semana de representación. También Despilfarro, abuso de recursos públicos: Términos generales usados para describir el uso cuestionable del presupuesto, incluyendo viajes, eventos protocolares y celebraciones. De igual manera crece la crisis de credibilidad, quiere decir el contexto general en el que se discuten estos gastos.


Estos términos reflejan el constante escrutinio público sobre la transparencia y la eficiencia en el uso de los recursos del Parlamento peruano.
Cabe resaltar la mala calidad normativa y Leyes inviables
Si duda enfatizan la falta de rigor y la improvisación en la creación de leyes, como: Legislación de puertas giratorias (en el sentido de que las leyes cambian constantemente o no tienen un propósito claro). Leyes con nombre propio (normas hechas a medida para intereses particulares). El populismo legislativo (proyectos de ley que buscan popularidad a corto plazo sin considerar las consecuencias a largo plazo, como la propuesta de deducir pagos por extorsión del impuesto a la renta). Desde luego el famoso Frankenstein legislativo» (leyes parcheadas y mal concebidas que resultan inviables en la práctica). Como también la aprobación de leyes al vapor» (aprobación rápida y sin el debido análisis técnico.

Lo importante es la calidad, no la cantidad. Un principio general que aplica perfectamente a la selección de personal calificado y especializado sobre un exceso de personal.


En cuanto la elevación del presupuesto del Parlamento: El Congreso de la República aprobó un presupuesto fiscal para 2026 que asciende a más de S/ 257,570 millones en total para todo el país, pero su propia asignación interna habría mostrado un incremento significativo, reportándose propuestas de más de S/ 1,000 millones para la institución misma. Se ha mencionado que el Parlamento elevó su presupuesto hasta en un 39%. Que tal contraste con los gobiernos regionales: Esta cifra contrasta fuertemente con los presupuestos de gobiernos regionales como Apurímac, que recibirán aproximadamente S/ 1,600 millones para todas sus necesidades de salud, educación, transporte y programas sociales.
Debemos pasar de un Congreso capturado y costoso a uno que rinda cuentas y sea eficiente. Igual, la ciudadanía exige un Parlamento austero, no un club con presupuesto ilimitado. Todo aquello que no sirve al ciudadano representa un derroche; la administración no es un fin en sí misma».