El destacado músico y multiinstrumentista israelí Tal Kravitz estuvo en Lima la semana pasada, llevando música y esperanza a niños y adultos mayores en hospitales, escuelas y albergues, en el marco de las celebraciones por el Mes de la Amistad Perú–Israel.
Con el lema “Música para Sanar”, Kravitz visitó el Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja, donde su espectáculo arrancó sonrisas y alivió por un momento las preocupaciones de pequeños pacientes internados y en tratamiento. La música se convirtió en bálsamo y fiesta, en un lenguaje universal que unió corazones.
El itinerario incluyó también la escuela Bandera de la Paz en Carmen de la Legua, la Institución Sevilla de la Beneficencia de Lima en el Rímac, la Iglesia Transformadores en La Victoria y el Movimiento Carismático Internacional en Lince. Su viaje continuó hasta la Amazonía, con presentaciones en Iquitos y en la comunidad Mishana, a orillas del río Nanay.

En cada espacio, Kravitz desplegó su talento con instrumentos poco comunes: la gaita, la flauta china, el theremín y hasta el serrucho musical. Interpretó canciones clásicas israelíes como el célebre Hava Naguila, además de melodías en diversas lenguas que aprendió en sus recorridos por el mundo. Los niños, contagiados por la energía, bailaron y cantaron, convirtiendo cada presentación en una celebración de vida.
Con más de 25 años de trayectoria y alrededor de 3,000 presentaciones internacionales, Tal Kravitz ha hecho de la música un puente cultural y humano. Su visita recordó que la amistad entre Perú e Israel, celebrada cada 29 de noviembre desde 2005, no solo se expresa en la diplomacia, sino también en gestos que tocan el alma.
La música de Kravitz no solo entretuvo: sanó, unió y regaló esperanza.









