El presupuesto 2026 experimenta un recorte

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg: -N°-4654-

El Congreso dio luz verde a la Ley de Presupuesto para el 2026,
En esencia, es el presupuesto base inicial —el PIA— (Presupuesto Institucional de Apertura), que originalmente asciende a S/ 257.6 mil millones, una cifra que inevitablemente se ajusta al alza (y se modifica) a lo largo del ejercicio fiscal mediante la aprobación de créditos suplementarios.


A simple vista, se percibe que el presupuesto inicial para 2026 ha disminuido en comparación con el de 2025, dando pie a lo que se denomina —PIM— ( Presupuesto Institucional Modificado en finanzas públicas y Gestión de Información de Producto en marketing y negocios)
De un vistazo general, se aprecian (S/ 251.8 MM), porque si bien aumenta en soles (S/ 5.8 MM), el incremento resulta una cifra engañosa, como se puede demostrar en dos formas de valorarlo, más allá de la inflación anual que solo explicaría un crecimiento de 1.77% (S/ 4.5 MM). En primer lugar, mientras el presupuesto inicial del 2025 representa. La proporción del PBI del presupuesto de 2026 (20.6%) es menor que una cifra de referencia anterior (22.3%), lo que implica una reducción relativa del 10%.
El monto absoluto del PIA 2026 (S/ 257.6 MM) es inferior al PIM 2025 (S/ 272.2 MM), lo que representa una disminución del 7.5%.
Este PIM 2025 ha venido creciendo por el desmesurado gasto en personal a costa de disminuir la inversión pública, según el Banco Mundial.
¿Cuál es el motivo de que este presupuesto 2026 crece en cifras, pero en realidad se reduce en la capacidad de gasto? Quizá, para no
seguir acicateando las voraces papilas de la mayoría congresal—que ha elevado el presupuesto del Congreso del 0.07% del PBI en el 2021 a 0.1% del PBI en el 2026— o, tal vez, que la ministra Denisse Miralles otea en el horizonte un desplome abrupto —que nadie ve— en el precio de los minerales.

Como es tradicional, el mayor pliego presupuestal es el de Educación, que consigna S/ 48.7 MM, ergo, el 3.9% del PBI;
no obstante, el pliego de Educación en el presupuesto inicial del 2025 (S/ 49.6 MM) era 4.4%, es decir, se retrocede en lugar de
avanzar hacia la meta del 6% del PBI que se estableció en el Acuerdo Nacional (2002).


La segunda prioridad es el servicio de la Deuda Pública, que asciende a S/ 34.2 MM (2.8% del PBI), y en tercer lugar se encuentra el sector
Salud: S/ 33 MM (2.6% del PBI). Mientras que la ministra de Economía, Denisse Miralles, se ha adjudicado el cuarto puesto con la Reserva de Contingencia, que es una suerte de caja chica o cajón de sastre del MEF, que suma S/ 28.5 MM (2.4% del PBI), desplazando al quinto lugar al sector Transportes, que se reduce en monto y en porcentaje del PBI: de S/ 23.2 MM (2% del PBI) en el PIA 2025, a S/ 22.6 MM en el PIA 2026 (1.8% del PBI).


Como se aprecia, no son cifras espectaculares. Nuestra presión tributaria es la más baja de la región: 15% del PBI, que se debería apuntalar
estableciendo una regalía a los altos precios de los minerales, principalmente del oro y el cobre.
Cuando el precio del oro se situó en US$ 1,000 por onza troy en el 2012, la barra brava caviar se desgañitó clamando por un gravamen;
ahora que el precio del oro se cotiza a US$ 4,220, no se les escucha ni trinar. Un gravamen de 10%, que deberían plantear los precandidatos presidenciales, no solo contribuiría a aumentar los ingresos fiscales, sino también a evitar que el precio del dólar se siga desplomando. En conclusiones, El presupuesto crece nominalmente, pero en realidad se reduce la capacidad de gasto real debido a que el aumento del gasto en personal ha desplazado la inversión pública. El presupuesto tiene un crecimiento en cifras, pero el dinero se está gastando en cosas como personal y deuda pública en lugar de inversión en servicios como educación y salud. Esto puede generar una desaceleración económica en el mediano plazo.