Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.: -N°-4654-
La sentencia, dictada por el Poder Judicial, determinó que Martín Vizcarra Cornejo, recibió sobornos (coimas) por un total de 2.3 millones de soles cuando era gobernador regional de Moquegua (2011-2014). El fiscal Germán Juárez Atoche, mencionado en su texto, sostuvo la acusación y rechazó las afirmaciones de Vizcarra de que la condena obedecía a motivaciones políticas.
Por lo tanto, la frase «El tiempo terminó dándonos la razón a la mayoría de los peruanos» es particularmente relevante y preciso en el artículo que describo.
«Vizcarra fue ‘blindado descaradamente’ por la claque mediática y el poder político.» Un ‘grupete de medios beneficiados’ encubrió las ‘trapacerías’ del expresidente a cambio de publicidad estatal. Prebendas y complicidad mediática permitieron a Vizcarra tomar decisiones políticas drásticas, como la clausura del Congreso. La justicia finalmente alcanzó a Vizcarra, quien fue condenado a catorce años de cárcel por cohecho. Se comprobó que Vizcarra recibió ‘multimillonarios sobornos’ de constructoras. La sentencia incluye inhabilitación política y una reparación civil millonaria. La contundencia de las pruebas no deja espacio para contemplaciones en la condena.
La máscara de adalid de la lucha anticorrupción finalmente cayó. La narrativa ‘anticorrupción’ de Vizcarra se quebró». Se desmoronó el mito del ‘presidente ejemplar’. El ídolo con pies de barro fue expuesto. La verdad, aunque coja, acaba alcanzando a la mentira. No hay mentira que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. La justicia tarda, pero llega. Vizcarra, usó el poder para beneficio propio, no para el pueblo. El cinismo y la corrupción marcaron su gestión. El poder le sirvió solo para encubrir sus delitos.
La creciente población VIP de Barbadillo simboliza el hartazgo ciudadano y el deseo de que la justicia prevalezca sobre la impunidad.






