La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, acusó a Ecuador de ser “la principal empresa de exportación de cocaína para el mundo”, camuflada en la industria bananera, sector económico vinculado a la familia del presidente Daniel Noboa.
Dijo que si Estados Unidos, que ha desplegado una fuerza militar cerca a la costa de Venezuela, desea combatir realmente al narcotráfico, debería mirar hacia Ecuador, aliado de Washington, por donde estaría saliendo gran parte de la droga que llega a EEUU y Europa a través del Pacífico.
Durante la instalación del Simposio Mundial de los Barrios, estimó que el 70 % de la cocaína que se distribuye globalmente pasa por Ecuador, y reiteró que Venezuela no es productora ni traficante, tras citar informes de la ONU y la DEA durante 27 años, informó la cadena Telesur.
En respuesta al anuncio de EEUU de designar como “organización terrorista extranjera” al presunto “Cartel de los Soles”, cuya existencia niega Venezuela, Rodríguez sostuvo que empresas vinculadas a la familia del mandatario ecuatoriano Daniel Noboa presuntamente tendrían vínculos con organizaciones criminales.
Rodríguez acusó al gobierno de Donald Trump de “mentir” sobre Caracas para justificar una supuesta “incursión” militar en la nación petrolera, e instó a buscar directamente en la Presidencia de Ecuador, que es donde se encontraría instalada “la principal empresa de exportación de cocaína para el mundo”.
Señaló que la acusación de la Casa Blanca de que el gobierno de Nicolás Maduro lideraría el cartel de la droga, entre otros altos funcionarios de su Gobierno, sería una “maniobra” y una “campaña de falsedades” para intentar por la fuerza cambiar el régimen de Caracas.
Mientras, el medio estadounidense Axios informó que el presidente Trump planea hablar directamente con Maduro, y que la llamada ya está “en etapa de planificación”, a fin de pedirle que renuncie. El portal informativo indicó que uno de los principales obstáculos sería que “sus asesores cubanos lo ejecuten si cede ante la presión de Washington«.
Desde el pasado agosto, EEUU ha desplegado frente a las costas de Venezuela buques de guerra, un submarino nuclear, aviones de combate, destructores y tropas, con el argumento de la lucha contra el narcotráfico. Desde entonces ha llevado a cabo varios bombardeos contra presuntas ´narcolanchas´ en el mar Caribe y el océano Pacífico, que han dejado más de 80 muertos.
Las acciones y presiones de Washington han sido calificadas por Caracas como una agresión y Venezuela ha denunciado un plan de EEUU para controlar los recursos energéticos del país sudamericano.
Los bombardeos contra lanchas de escaso calado también han sido condenado por Colombia, México y Brasil, además de Rusia y China. Incluso el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha criticado lo que considera “ejecuciones extrajudiciales” al no verificar si se trata de traficantes que trasladan cargas ilícitas por mar.









