Crece tensión en América Latina por mayor presión de EEUU

Washington acusa a Venezuela de “narcoterrorista”

Estados Unidos ha decidido presionar al máximo a Venezuela y cambiar la acusación de narcotráfico por terrorismo, a fin de justificar una posible invasión contra el país petrolero, situación que ha ´sonado las alarmas, en América Latina.

La administración de Donald Trump, inmerso en una crisis política y económica, además de un escándalo relacionado con el fallecido empresario Jeffrey Epstein, condenado por dirigir una red de prostitución de menores, acaba de declarar a Venezuela de “terrorista”, a pesar de las críticas internacionales por militarizar el mar Caribe.

Con el argumento de la lucha antidroga, Trump dispuso en agosto una inusual presencia naval en la zona y desde septiembre viene atacando con misiles a supuestas “narcolanchas”, que han costado la vida a más de 80 personas, operación calificada de “ejecuciones extrajudiciales” por parte de Naciones Unidas, Colombia, México y Brasil.

Incluso, Reino Unido, Canadá, Francia y otras naciones decidieron suspender su colaboración de inteligencia con Estados Unidos en el tema del combate al narcotráfico al estar en desacuerdo en la forma de hacer frente al problema en la región.

Venezuela rechazó de “manera categórica, firme y absoluta la nueva y ridícula patraña” del Secretario del Departamento de Estado de EEUU, Marco Rubio, que designa como organización terrorista al inexistente, según Caracas, ´Cartel de los Soles´, reeditando «una mentira» para justificar una «intervención ilegítima e ilegal» contra Venezuela.

El diario español “El País” advirtió de una “escalada total” por parte de Estados Unidos “para presionar al máximo a Venezuela mientras redibuja su influencia en el Caribe”.

CNN indicó que unas siete aerolíneas comerciales han suspendido sus vuelos desde España hacia Venezuela, panorama que tiende a agravarse tras la designación por Washington al entorno del gobierno de Nicolás Maduro como “organización terrorista extranjera”.

El presidente Maduro, por su parte, dijo que la Casa Blanca busca excusas para invadir Venezuela y cambiar de régimen en Caracas, a fin de llegar a controlar los recursos energéticos del país sudamericano.

Medios latinoamericanos recuerdan que tras la invasión militar contra Panamá, en 1989, EEUU apresó al entonces líder de la nación istmeña, Manuel Noriega, con el pretexto de liderar un “narcoestado”, y pasó a controlar el Canal, importante vía de navegación entre el mar Caribe y el océano Pacífico, para frenar la presencia China en la región.

La medida estadounidense además permite a Washington lanzar órdenes internacionales de arrestos, habilita al Pentágono a realizar operaciones directas en la zona y hasta “congelar” bienes. Analistas sostienen que la presión también apunta a gobiernos que no responden a las orientaciones de EEUU, como Cuba, Colombia, Venezuela, Nicaragua y otros.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, escribió en la red X que no apoya a Maduro, pero que tampoco está de acuerdo con “una invasión” a Venezuela, en medio de la escalada de tensión por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.

Según el mandatario colombiano, las medidas de Estados Unidos sobre Venezuela responden a los intereses económicos sobre ese país, en especial el petróleo.

En la encuesta difundida el último fin de semana por CBS News/YouGov revela “profundas divisiones” en EEUU sobre las políticas hacia Caracas. El 76% considera que la Casa Blanca no ha explicado su posición, mientras crece el escepticismo incluso dentro del gobernante Partido Republicano.

El 70% de los estadounidenses se opone a cualquier intervención, el 24% considera que el gobierno de Trump ha explicado claramente su posición sobre Venezuela, pero el 76% afirma que la Casa Blanca no ha ofrecido claridad sobre sus intenciones, de acuerdo al estudio de opinión. Tres de cada cuatro estadounidenses sostienen que Trump necesitaría la aprobación del Congreso nacional antes de emprender cualquier acción militar en Venezuela, una exigencia que comparte más de la mitad de los propios republicanos, lo que evidenciaría que una posible incursión militar no contaría con la legitimidad para una guerra en la región.