Condenan reclutamiento de niños para la guerra

África pide abordar sus causas profundas

África condenó el reclutamiento de niños para la guerra por considerarlo una práctica grave que «viola el derecho internacional” y acordó promover su reintegración social.

La Conferencia Ministerial Africana sobre el Desarme, la Desmovilización y la Reintegración (DDR) de menores en conflictos culminó en Rabat (Marruecos) con un consenso que reafirma la determinación del continente para combatir esta problemática.

El documento final, según la cadena Telesur, expresa una “grave preocupación” por el aumento de violaciones como el reclutamiento, la violencia sexual y el secuestro de menores de edad por parte de grupos armados o rebeldes que libran conflictos en muchos países en defensa de intereses particulares.

El documento subraya la necesidad de crear entornos protectores que aborden las causas profundas del reclutamiento. Entre las prioridades se encuentra la reintegración de los niños que abandonan los grupos armados.

Los ministros abogan por programas sostenibles e individualizados que incluyan apoyo psicosocial, reunificación familiar, escolarización y empoderamiento económico para combatir el estigma.

También se comprometen a promover una cooperación regional e internacional reforzada, destacando el papel de las organizaciones africanas y la sociedad civil.

Durante la conferencia se anunció además la creación de un “Grupo de Amigos sobre DDR centrado en la infancia” y el desarrollo de un nuevo instrumento jurídico continental sobre el tema.

En América Latina, el presidente colombiano Gustavo Petro denunció en días recientes que muchos menores de edad y adolescentes siguen siendo forzados a formar parte de grupos armados.

Tras pedir perdón a los padres de familia cuyos hijos perdieron la vida durante combates con las Fuerzas Armadas, Petro advirtió que las causas estructurales que empujan a los menores a la guerra no han cambiado.

Hilda Molano, coordinadora de la Coalico, señala que cualquier forma de vinculación, sea por engaño, presión, seducción o fuerza, es siempre forzada y constituye una violación de derechos humanos y del derecho internacional humanitario.