No confiamos en quienes pretenden reinventar la nación

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.: – N°-4654-


Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Falta de memoria histórica y la fascinación por líderes mesiánicos llevan a los pueblos a repetir ciclos de corrupción y frustración democrática. Muchos peruanos siguen pecando de cándidos, aún no aprenden la lección, El golpista Pedro Castillo Terrones fue a su manera un refundador al elegirse promoviendo una nueva Constitución y prometiendo “no más ricos en un país pobre” y terminó como muchos refundadores en nuestra región, creando más pobres, envuelto en corrupción y pretendiendo destruir la democracia. A pesar de las críticas, la izquierda no cede en su arrogancia. Vicente Alanoca, representante de ‘Venceremos’ (una alianza de extrema izquierda con miembros comunistas de larga data y presuntos filo-terroristas), insiste en su plan de ‘refundación del Perú’, algo que, según los críticos, no tiene nada que ofrecer a los peruanos.


Lastimosamente la campaña política 2026 se centra en ataques personales y el victimismo en lugar de propuestas constructivas, y critica las estrategias internas equivocadas de la derecha en su lucha por alcanzar la segunda vuelta electoral.
Sin duda el enemigo está en la izquierda radical quien conduce desde el año 2000, a excepción del gobierno Aprista, Alan García Pérez. Como se sabe, las dictaduras empobrecedoras como los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, corroboran que su modelo boliviano, liderado por Evo Morales y el MAS, ha colapsado. Asimismo, existe un escepticismo sobre Vicente Alanoca a quien se le cuestiona su capacidad de líder aimara y precandidato presidencial de Nuevo Perú, para justificar estos modelos ante la población de Puno, que se considera bien informada sobre la crisis en Bolivia. Alanoca ha sido criticado por no calificar categóricamente a Cuba, Venezuela y Nicaragua como dictaduras.

La lista encabezada por Alanoca es un ejemplo del estancamiento de la izquierda, señalando lazos de sus vicepresidentes (Guerra García y Abarca) con figuras controversiales del espectro político y social (Villarán, Castillo, Vásquez, Durand y grupos radicales). Esta plancha representa una amenaza para la inversión privada y el crecimiento económico. Su falta de conocimiento de gestión pública y en la toma de decisiones, además de su anclaje ideológico, lo harán fácil blanco para la manipulación y aprovechamiento de las angurrientas huestes de la izquierda y el caviaraje. Juntos por el Perú es otra plancha disque aliada de Pedro Castillo liderada por Roberto Sánchez cuyo paso por el estado fue desastroso y no cabe duda estuvo cercano al golpe del 07 de diciembre de 2022, y es hoy protector de la fugitiva Betssy Chávez. Y listas siguen en la izquierda, como Lopez Chau de Ahora Nación, y suponemos muchas otras de entre los 43 partidos registrados, liderados por aventureros o populistas que aún no han internalizado que el viejo rollo de la izquierda
ya caducó y pretenden seguir engañando al pueblo. Es en esa dirección, hacia la izquierda, los verdaderos empobrecedores y enemigos de la democracia, es que deben enfilar sus baterías los candidatos de derecha o centro derecha.


Incompetencia y corrupción es el legado de la izquierda en la gestión pública peruana, las acusaciones de «oleadas de recomendados incompetentes», «toma de la Fiscalía y el Poder Judicial» (corrupción/captura de instituciones), y la «pésima educación» (incompetencia). Hay que destacar en épocas de Milei, Noboa, Paz, y seguramente Kast en Chile, la izquierda peruana no tiene nada que ofrecer al país, más bien le debe explicaciones por la pésima educación provista por el SUTEP, la inseguridad propiciada por leyes laxas y en contra de la policía, reforzada con la delincuencia importada, que ellos permitieron. Asimismo, insisto la toma de la Fiscalía y el Poder Judicial, el haber llenado el sector público con oleadas de recomendados incompetentes, la sobrerregulación tema favorito de la izquierda para estrangular a la actividad privada, y el debilitamiento de la economía peruana desde el 2011 con los continuos déficits fiscales y endeudamiento de nuestra nación.

El Perú evidenció que pudo hacerlo en los años de Alberto Fujimori y el segundo gobierno de Alan García, las gestiones económicas y políticas de estos dos expresidentes peruanos particularmente el segundo gobierno de García, que tuvo estabilidad económica a diferencia del primero, asociándolas con un modelo de «no-izquierda» o neoliberal. Esta afirmación es polémica, ya que ambos gobiernos también estuvieron marcados por graves denuncias de corrupción y violaciones a los derechos humanos en el caso específico de Alberto Fujimori.
Hay que destacar este modesto artículo es una recopilación de principios de buena gobernanza y liderazgo democrático, que enfatiza la empatía, conexión con el ciudadano, la transparencia y la planificación a largo plazo. Es un reflejo de las demandas comunes que la ciudadanía suele tener hacia sus representantes políticos.

«La mejor manera de predecir el futuro es crearlo.» (Peter Drucker)