Papa León XIV envía mensaje a seminaristas peruanos

Sacerdocio es buscar la rectitud de intención, afirma

El Papa León XIV, en un mensaje a los seminaristas de la norteña ciudad peruana de Trujillo, dijo que el sacerdocio les permite tener la “experiencia” cercana al Señor y que no deben considerarlo “una salida fácil a problemas personales”.

La carta dirigida al Seminario Mayor Arquidiocesano “San Carlos y San Marcelo” de Trujillo, donde Robert Prevots, nombre original del Pontífice nacido en Estados Unidos y con nacionalidad peruana, se enmarca en la celebración de los 400 años de la fundación del seminario trujillano por el entonces Obispo de la ciudad, Monseñor Carlos Marcelo Corne.

Indicó que el sacerdocio debe ser una elección libre, pues “sólo en la libertad es posible donarse: atado a intereses o miedos nadie se entrega”. De este modo, aclara que lo decisivo “no es ordenarse, sino ser verdaderamente sacerdotes”.

León XIV, quien durante su misión pastoral a lo largo de sus 70 años de edad, fue profesor y director de estudios durante sus años de servicio en Perú, dijo a los seminaristas que deben dejar que el Señor “los forme, conocerlo y amarlo, para asemejarse a él”.

Al recordar el verdadero propósito de los seminarios, invitó a los candidatos a redescubrir la belleza del sacerdocio como una entrega total de la vida a Cristo. Los instó a tener un corazón limpio, a cultivar la oración y la doctrina y a huir de toda visión mundana del ministerio.

Sostuvo que el sacerdocio no debe entenderse como “una meta externa ni una salida fácil a problemas personales; tampoco como una huida de aquello que no se quiere afrontar, ni un refugio ante dificultades afectivas, familiares o sociales”. Más bien, insistió, se trata de “un don total de la existencia”.

El Pontífice presenta el seminario como “un camino de rectificación interior”, en el que es esencial buscar la rectitud de intención. Para alcanzar “esta transparencia”, el Santo Padre recomienda la confesión frecuente, una dirección espiritual sincera y obediencia a quienes acompañan el discernimiento.

Explicó que el celibato, la obediencia y la pobreza son expresiones concretas de la paternidad religiosa, en la que “se reconoce al sacerdote como verdadero padre, capaz de guiar a sus hijos espirituales hacia Cristo con firmeza y amor. No existe eternidad a medias, ni sacerdocio a medias”.