Lula pide coordinar lucha contra crimen organizado en Brasil

Pero sin poner en riesgo vida de inocentes

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo la noche del miércoles que «no podemos aceptar que el crimen organizado siga destruyendo familias, oprimiendo a los residentes y esparciendo drogas y violencia por las ciudades», al referirse a una operación policial que dejó en la víspera más de un centenar de muertos.

Consideró necesario un trabajo coordinado «que llegue a la columna vertebral del narcotráfico» pero “sin poner en riesgo a policías, niños y familias inocentes» en el país sudamericano.

En su cuenta personal de la red X hizo referencia a la “Operación Contención”, realizada el martes por la policía de Río de Janeiro, que dejó unos 132 muertos, incluido cuatro agentes, aunque la cifra varía de acuerdo a las fuentes.

La Defensoría Pública regional en un informe preliminar dio cuenta de 64 muertos, que coincidió con el estimado de la propia Policía, tras el operativo más letal, y después la Defensoría elevó a 132 el número de personas fallecidas en la intervención de 2.500 agentes en las favelas (barriadas pobres) del Alemao y da Penha, en Río de Janeiro.

El gobierno de Río de Janeiro señaló que los fallecidos ascendían a 121, incluido 4 agentes, y 117 sospechosos, además de 113 personas detenidas, según el delegado Felipe Curi.

Medios de prensa, empero, informaron que decenas de cuerpos fueron descubiertos en la mañana del miércoles y retirados del área boscosa del Complejo de Penha. También 113 detenciones, siendo 33 de ellas personas de otros estados que operaban en Río de Janeiro.

El secretario de la Policía Militar, coronel Marcelo de Menezes, dijo que los cadáveres llevados hasta la plaza no habían sido contabilizados.

El gobernador opositor de Río, Claudio Castro, calificó de “golpe histórico” contra el Comando Vermelho e indicó que el megaoperativo tenía el objetivo de contener la expansión de una de las mayores bandas delincuenciales del país.

Lula informó que se reunió hoy con los ministros de Gobierno y ordenó al ministro de Justicia, Ricardo Lerwandowky y al director general de la Policía Federal a trasladarse a Río de Janeiro para reunirse con el gobernador.

Destacó que «eso fue exactamente lo que hicimos en agosto en la mayor operación contra el crimen organizado en la historia del país, que alcanzó el corazón financiero de una gran pandilla involucrada en la venta de drogas, adulteración de combustible y lavado de dinero».

Sostuvo que “con la aprobación de la PEC (Propuesta de Enmienda Constitucional) de Seguridad, que enviamos al Congreso Nacional, garantizaremos que las diferentes fuerzas policiales actúen de manera conjunta para enfrentar a las facciones criminales».