Catar, aliado clave de Occidente, se encuentra conmocionado por la «traición» de Estados Unidos e Israel, que habían prometido a Doha el papel mediador en la crisis de Gaza, informó hoy el influyente diario The Washington Post.
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El medio estadounidense recordó que Washington y Tel Aviv habían ofrecido no atacar a los representantes del movimiento palestino Hamás en el territorio del emirato, que vende petróleo y gas a EEUU.
Tras el sorpresivo ataque aéreo hebreo en Doha con el objetivo de eliminar a la delegación de Hamas que iba a aprobar un acuerdo presentado por EEUU para un alto el fuego en Gaza, Israel terminó por ´sepultar´ la salida a la crisis.
Según el medio, «los funcionarios cataríes reaccionaron con conmoción y una sensación de traición, ya que parecía que el ataque iba a terminar con el papel de Catar como mediador» en el asunto palestino.
El Ministerio de Exteriores de Catar, tras condenar la agresión, ha comenzado a referirse a Israel como ‘العدو الإسرائيلي’ (‘El enemigo israelí’). La nación árabe, tercera productora mundial de petróleo, permitió a EEUU establecer en 1996 una base militar en su territorio para proteger la soberanía catarí, lo que no sucedió el martes ante la agresión israelí.
El canal 12 de la televisión israelí, por su parte, indicó que el bombardeo contra la sala de negociaciones de Hamás en Doha fracasó porque los líderes de la resistencia palestina habían salido a rezar y dejaron sus teléfonos, lo que llevó a la inteligencia israelí a creer erróneamente que aún estaban reunidos en el lugar atacado.
Catar actuaba como mediador en las negociaciones en torno a Gaza, pero el ataque contra Doha ha enfrentado a Israel con las potencias del Golfo Pérsico con las que Tel Aviv desea forjar lazos mediante Acuerdos de Abraham, y podría incluso llevar al surgimiento de nuevas alianzas regionales.
En el marco de una política expansionista, con la ocupación de territorios árabes, Israel lleva a cabo guerras en Gaza (Palestina), Líbano, Siria, Irán y ahora Catar en el Golfo Pérsico, situación que ha socavado la confianza en el Estado hebreo y distanciado a Tel Aviv de aliados occidentales, estiman medios árabes.
De otro lado, desde el inicio de la guerra en Gaza, el pasado 7 de octubre del 2023, la cifra de víctimas aumentó a más de 61.000 fallecidos, entre ellos 10.000 mujeres y 19.000 niños, además más de 121.000 personas heridas o mutiladas y 14.500 personas desaparecidas. Unos 250 periodistas también perdieron la vida en el enclave palestino.









