Legisladores en campaña

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.-N°-4654-


Es obligatorio preservar la necesidad de reconsiderar que los principios, supuestos o fundamentos de la política sirven como punto de partida para un argumento de una democracia participativa, buen gobierno o buen gobierno democrático. Reiteramos, que la política es una actividad en la que se procura una presencia sustantiva en los procesos de decisión, mediante la intermediación de intereses y tendencias de parte de los grupos sociales que conviven en permanente contradicción, característica natural de toda sociedad pluralista. El secreto está en comprender y empatizar con las demandas de las personas y de la sociedad en su conjunto.


Al lograr eso, el premio para el intermediario es la renovación de la credibilidad de los electores. Es esa la evaluación más imparcial de calidad democrática: en un país como Estados Unidos, el porcentaje de reelección parlamentaria gira en torno al 90 %, mientras que en el Perú tenemos un histórico de apenas 16 %. Así se explica la firmeza del sistema de partidos en la patria de Roosevelt y Reagan, mientras que el nuestro es debilucho o endeble; tanto, que la agrupación que gana las elecciones y consigue gobernar al siguiente quinquenio desvanece prácticamente del panorama electoral.


Sin embargo, persisten las críticas hacia el desempeño de la política y se penaliza de diversas maneras a quienes se osan a participar en los misterios o secretos ocultos de llegar a la dinámica de una negociación y los acuerdos, tan necesarios para la convivencia de intereses opuestos. El último capítulo de la serie ha sido la orden del Jurado Especial de Elecciones de Lima para que los congresistas renuncien apartarse de la dirección o la ruptura con la cúpula directiva de su partido o bancada.


Es antimilitarismo impolítico de Oscar R. Benavides, Manuel A. Odría o Juan Velasco, hoy la ofensiva deviene de asalariados anodinos, distorsionados en las universidades deficientes que malentienden las normas legales sin considerar cuál es el objetivo de los sistemas. Debería ser obvio que toda democracia representativa necesita partidos políticos sólidamente organizados, siendo lógico que las listas parlamentarias se confeccionen reconociendo el esfuerzo de los dirigentes y militantes. De esta forma, es inherente a la política que los principales líderes de los partidos que obtienen representación parlamentaria ocupen un escaño para dirigir la función de enlace de su partido.


Por ende, sopesar como funcionario al diputado es producto de una visión estatista propia del siglo XIX. Entonces, prohibir a los congresistas que son dirigentes de sus partidos participar en la difusión de su oferta electoral es atentar contra los cimientos de la democracia moderna. Algo nuevo es vetar de usar recursos públicos para actos de campaña, restricción, igualmente al presidente de los Estados Unidos cuando se lanza a la reelección, un ejemplo de pluralismo y tolerancia.