
En un acto de desesperación y resistencia, Rafaela Mallma de Coca, de 68 años, cumplió este martes siete días encadenada y en huelga de hambre frente a la Municipalidad Distrital de El Tambo, en Huancayo. Junto a su hijo, Juan Carlos Coca, exige el pago de S/ 45 mil por servicios de mantenimiento prestados a la flota vehicular municipal.
Mallma, quien afirma haber recibido solo una parte del monto total adeudado, permanece desde hace una semana a la intemperie, solo con una pequeña carpa expuesta al frío y afectada por problemas de salud. “Voy a seguir acá, aunque con hambre y con enfermedad. No me importa, lo único que quiero es que me paguen lo que nos deben”, declaró.
La deuda corresponde a trabajos realizados entre agosto y diciembre de 2023, durante el primer año de gestión del alcalde Julio César Llallico Colca. Según Juan Carlos Coca, la empresa familiar reparó 55 vehículos, entre ellos patrulleros y camiones de basura. Aunque se habría abonado S/ 50 mil de un total de S/ 92 mil, la municipalidad niega la existencia de órdenes de servicio que respalden el monto restante, razón por la cual se niega a realizar el pago.
Durante los días de protesta, la situación se tornó tensa cuando Mallma y su hijo denunciaron que personal de serenazgo intentó retirarlos por la fuerza. La jefatura de seguridad ciudadana lo negó, asegurando que solo se buscaba garantizar su integridad física.
El conflicto escaló este lunes por la tarde, cuando un sujeto con el rostro cubierto, provisto de una amoladora, cortó los soportes de la puerta a la que Mallma estaba encadenada. Según su hijo, el hombre ingresó desde el interior del local municipal y se retiró rápidamente sin brindar explicación alguna. Este incidente ocurrió pocas horas después de que el Concejo Municipal aprobara la vacancia del alcalde Llallico Colca, quien minimizó la protesta y aseguró que Mallma no representa legalmente a ninguna empresa.
“La señora no tiene nada que ver con ninguna empresa, no es socia, no es representante legal, no es nada… no hay documento alguno, entonces sobre qué se podría estar hablando”, declaró en una entrevista local.
La familia Coca Mallma rechaza estas declaraciones y sostiene que los trabajos fueron realizados por la empresa familiar. César Augusto Coca, hijo mayor, figura como representante legal de la razón social; mientras que los padres, Francisco Coca y Rafaela Mallma, son socios activos. Aseguran que la municipalidad ya reconoció parte de la deuda al realizar pagos parciales, por lo que no entienden por qué ahora se niega el saldo pendiente.
“Cada vez que cambia un gerente, todo se paraliza y nos vuelven a pedir documentos. Ya nos pagaron la mitad, ¿cómo ahora van a decir que no existe nada?”, reclamó Juan Carlos Coca, también en huelga de hambre y afectado por un fuerte resfrío.
Este caso no es el primero en El Tambo. En meses anteriores, el empresario Fredy Coarita también se encadenó frente al municipio para exigir el pago de S/ 800 mil por la venta de instrumentos musicales. En otro caso similar, Claudio Aire Dávila, agricultor, hizo lo mismo frente al Gobierno Regional de Junín para reclamar el pago de S/ 22 mil por daños a su camión provocados por un vehículo oficial.
Pese a los antecedentes y el precedente de pagos parciales, la municipalidad mantiene su postura: sin documentos que respalden la deuda, no habrá pago. “Si insisten, deberán acudir a la vía judicial”, declaró un funcionario.








