Zetro Leonardo Purba, un funcionario de la Embajada de Indonesia en Perú, fue asesinado a tiros la tarde del lunes frente a su vivienda en el distrito limeño de Lince, mientras regresaba a casa en bicicleta. El crimen ocurrió a plena luz del día y en presencia de su esposa, quien lo esperaba en la puerta del edificio. La víctima tenía 40 años y se había instalado recientemente en Lima para cumplir funciones administrativas y de enlace diplomático.
El hecho ha causado conmoción tanto en círculos diplomáticos como en la opinión pública peruana, en medio de una alarmante escalada de violencia en el país. Un reporte del Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF) indicaba que, entre enero y mediados de junio de 2025, ya se habían superado los 1,000 homicidios.
Cámaras de seguridad captaron el momento del asesinato. El atacante esperó en las inmediaciones junto a su cómplice por varios minutos antes de interceptar al diplomático. Luego de dispararle a quemarropa, huyeron a bordo de un vehículo que los esperaba sobre la avenida Arequipa. Pese a los esfuerzos de auxilio, Purba falleció en el lugar a causa de las heridas.
Hasta el momento, no se ha determinado el móvil del crimen. Las autoridades no descartan un posible ajuste de cuentas, aunque tampoco se ha confirmado si el diplomático había recibido amenazas previas. El caso está siendo investigado por la División de Homicidios y la DEPINCRI de Jesús María.
Purba era considerado un funcionario discreto, dedicado a su trabajo y a su familia. Deja una esposa y tres hijos, quienes ya se encuentran bajo resguardo policial, según confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores. Irwan Butapierre, colega y funcionario de la embajada, lamentó profundamente el asesinato: “Perú es un país inseguro. Él se desplazaba en bicicleta con calma, sin esperar ningún peligro, y lo atacaron a tiros. (…) No sé por qué lo mataron”
El Gobierno de Indonesia, a través de su embajada en Lima, exigió una investigación exhaustiva y expresó sus condolencias a la familia de la víctima. Por su parte, la Cancillería peruana confirmó contacto directo con las autoridades indonesias y con los familiares, reiterando su compromiso de colaborar plenamente en la investigación.
“Transmitimos nuestras más sinceras condolencias. Este crimen no puede quedar impune”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores.
El asesinato de Purba se suma a una ola de violencia que afecta distintas zonas urbanas de Perú, en particular Lima Metropolitana. El auge del crimen organizado, la extorsión y el sicariato ha colocado a las autoridades bajo presión para recuperar el control de la seguridad ciudadana.









