¡Qué tal proceso electoral para confuso!

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.-N°-4654-


El proceso electoral complejo con cinco coaliciones formalizadas y sin límite de tiempo para nuevas uniones avanza con dificultad el asunto engorroso para el proceso electoral 2026, respecto del cual las predicciones deben completarse desde la emotividad popular antes que del análisis racional de la ciencia política y el análisis de probabilidad.
Haciendo un análisis profundo en vuestro Perú, las elecciones no se ganan por ideologías ni planes de gobierno, sino por el estado de ánimo y el flujo emocional de la población. A ello hemos coincidido muchos analistas, asimismo, se obtiene el éxito en los sufragios sin presentar propuestas programáticas.


A la vista de los 10 elecciones acontecidos desde entonces, el análisis parece tener autenticidad. Virtualmente 27 millones y medio de electores iremos a las urnas para emitir 5 votos (diputados, senadores nacionales, senadores regionales, Parlamento Andino y fórmula presidencial); tendremos que elegir entre 37 opciones y deberemos seleccionar entre alrededor de medio millón de postulantes de todos los niveles. Frente a eso, la decisión será emocional, no hay capacidad de un voto masivamente racional.
La complicación es descomunal si se ponderan factores como el analfabetismo funcional, que puede abarcar a un 30 % de los ciudadanos según indicadores como el examen, Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes PISA; y si se advierte la peligrosa barrera de acceso de cédulas de más de un metro de largo, con demasiadas opciones múltiples y combinaciones que fácilmente a anular o dejar sin efecto la manifestación de la voluntad de los ciudadanos.

El punto de vista ideológico clásico no aporta mucho. Sistematizadas las principales encuestas, se encuentra que más del 50 % de los electores son de centro, 24 % de derecha y 12 % de izquierda. Pero nadie define qué significa cada postura en una nación anímicamente explosiva, cansada de la política tradicional, enfocada en el regionalismo y que practica el capitalismo popular por informalidad y pragmatismo puro.


En vista de la situación, por supuesto que son buenas las alianzas, pero su impacto es muy relativo. La campaña todavía no inicia, será breve y en un escenario confuso donde la pelea de fondo la darán quienes tengan mayor cercanía afectiva al pueblo y declaraciones de jefes (caudillos). Hay sitio allí para trabajar la empatía porque, salvo poquísimas excepciones, todavía no hay candidaturas oficiales y con liderazgos bien demarcados. Seguimos en la contradicción de avanzar en un calendario electoral sin postulantes claros.