Guerra en Medio Oriente generaría inflación y menor crecimiento en Perú

La guerra entre Irán e Israel ya empieza a sentirse en Perú, el alza del petróleo amenaza con encarecer la vida de las familias, frenar la inversión y ralentizar la economía.

Aunque Perú está geográficamente lejos del conflicto entre Irán e Israel, las tensiones en Medio Oriente podrían generar efectos económicos relevantes. Autoridades y especialistas coinciden en que el precio del petróleo será el principal canal de transmisión del impacto global hacia nuestro país.

El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, advirtió que el mayor riesgo a corto plazo es una posible interrupción del estrecho de Ormuz, por donde transita hasta un 30% del petróleo que se transporta por mar a nivel mundial. “Con cualquier interrupción, sí podría afectarse el precio del petróleo”, señaló. En un escenario extremo, estimó, el precio del crudo podría incrementarse hasta en un 50%.

Este posible aumento ya empieza a sentirse en los mercados internacionales. En Lima, algunos precios de combustibles han registrado leves incrementos, mientras que el costo del transporte y otros servicios ya muestran señales de presión.

Según especialistas en regulación financiera, un alza sostenida del crudo afectaría directamente a Perú, elevando los precios de productos de la canasta básica, servicios públicos y bienes importados. Es decir, mayor inflación en un contexto en el que muchas familias ya enfrentan dificultades para mantener su poder adquisitivo.

Juan Pérez, economista especializado en regulación financiera, explicó, “La incertidumbre global siempre afecta a los mercados emergentes, y en este caso, el impacto de la guerra entre Irán e Israel puede ser significativo, especialmente en los precios de los commodities de países como Perú”.

El impacto no se limitaría a los consumidores. Las pequeñas y medianas empresas podrían enfrentar mayores costos de producción y logística, lo que ralentizaría su recuperación, afectaría el empleo y reduciría la inversión. A esto se suma una posible pérdida de confianza de inversionistas extranjeros, en un momento en que el país necesita atraer capital para dinamizar su economía.

En este contexto, el Banco Central de Reserva ajustó a la baja su proyección de crecimiento económico para 2025, pasando de 3,2% a 3,1%. Aunque el cambio parece leve, revela un fuerte retroceso en sectores clave, la minería metálica pasaría de crecer 2,0% a apenas 0,3%, y el sector hidrocarburos bajaría de 5,5% a 4,0%.

Mientras tanto, los buques comerciales están evitando el estrecho de Ormuz y navegan cerca de la costa de Omán para reducir riesgos, ante las crecientes tensiones en la zona. Esta alteración en la ruta marítima incrementa la tensión en el comercio energético global, uno de los factores que más presiona los precios.

El desenlace del conflicto aún es incierto, pero sus repercusiones ya se sienten. Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, sus efectos podrían impactar de lleno en los bolsillos peruanos. La economía global está conectada, y Perú no será ajeno a sus consecuencias.