La mañana del miércoles 18 de junio de 2025, el Campo de Marte, en el distrito limeño de Jesús María, se convirtió en el epicentro de una jornada marcada por la tensión y el descontento. Desde las 4:00 a.m., decenas de taxistas independientes llegaron al lugar con la esperanza de acceder al vinilado gratuito de color amarillo, exigido por la nueva normativa de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU).
La medida forma parte del programa “Taxi amarillo, primero”, que busca estandarizar la imagen del servicio formal de taxi en la capital. Según la ATU, el vinilado permitirá una mejor identificación de las unidades habilitadas y contribuirá a la seguridad de los usuarios. Sin embargo, el beneficio no ha llegado sin controversia.
Para acceder al vinilado gratuito, los conductores deben aceptar la colocación de publicidad de marcas patrocinadoras en la parte superior de sus vehículos. Este requisito ha generado rechazo entre los taxistas, especialmente porque muchas de las marcas auspiciadoras pertenecen a aplicativos de taxi, considerados competencia directa del servicio tradicional.
“Nos están obligando a hacerle propaganda a quienes nos quitan el trabajo. No es justo”, expresó Alejandro Vilcapoma Hurtado, secretario de Defensa del Taxi Independiente. Según explicó, el vinilado tiene un costo real de S/800, pero con el contrato de publicidad por dos años, el monto se eleva a S/4.800, lo que consideran un abuso.
La jornada, que se desarrolló entre las 10:00 a.m. y las 2:00 p.m., solo ofreció 200 cupos, pese a que más de 1.000 taxistas se presentaron. Esto generó largas colas, congestión vehicular en las avenidas 28 de Julio, Salaverry y Peruanidad, y un clima de malestar generalizado. Algunos conductores denunciaron que se les exigía un pago de S/150 pese a que el servicio fue anunciado como gratuito.
La ATU ha aclarado que no impondrá multas por retirar la publicidad, ya que se trata de un acuerdo privado entre las empresas auspiciadoras y los taxistas. No obstante, los gremios advierten que existen amenazas de cobros coactivos y sanciones si se incumple el contrato.
Actualmente, rige una etapa de “marcha blanca” que se extenderá hasta el 14 de julio, durante la cual no se aplicarán sanciones a los conductores que aún no hayan cumplido con el cambio de color. A partir del 15 de julio, la fiscalización será progresiva, según el último dígito de la placa del vehículo.
La ATU ha anunciado que continuará realizando jornadas similares en otros puntos de Lima y Callao, aunque los gremios exigen que se revisen las condiciones del acuerdo y se garantice un trato justo para los conductores formales.









