El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos ha comenzado a aplicar multas diarias de hasta US$998 a inmigrantes con órdenes de deportación que no hayan abandonado el país, como parte de una política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.
La medida, que se basa en la sección 274D de la Ley de Inmigración y Nacionalidad creada en 1952 y reactivada durante el primer mandato de Trump, busca presionar a los inmigrantes para que se autodeporten. Según documentos obtenidos por Reuters, las multas podrían aplicarse retroactivamente hasta por cinco años, generando deudas que podrían superar el millón de dólares para algunos casos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha confirmado que quienes no utilicen herramientas como la aplicación CBP Home para facilitar su salida del país serán sujetos a estas sanciones económicas. En caso de impago, podrían enfrentar la incautación de bienes personales como medida coercitiva.
Aunque esta política tiene alcance nacional, su aplicación ha tenido énfasis en el estado de California, donde ICE ha reforzado operativos e incluso los inmigrantes sin antecedentes penales han sido detenidos tras presentarse a sus citas rutinarias con ICE, generando preocupación entre defensores de derechos humanos.
Esta normativa se aplica exclusivamente a inmigrantes con orden de deportación definitiva, y también contempla sanciones para quienes obstaculicen o dificulten el cumplimiento de dicha orden. Bajo este marco legal, no presentarse a una cita o no colaborar con los procedimientos migratorios puede resultar en multas y hasta la pérdida de bienes personales.
Cuando un inmigrante es detenido por ICE, es trasladado a un centro de detención y se evalúa su situación legal. Dependiendo del historial del detenido y del tipo de infracción, puede ser liberado bajo fianza, monitoreo electrónico o enfrentar deportación acelerada, sin audiencia formal, si no demuestra temor creíble de persecución en su país de origen.
Los expertos advierten que es crucial asistir a todas las citas programadas con ICE. El no hacerlo puede considerarse un incumplimiento y llevar a una orden de detención inmediata. En los últimos años, se han reportado casos de detenciones incluso durante audiencias migratorias o citas de control, lo que ha intensificado el temor entre muchas comunidades migrantes.









