
Según la encuesta de Ipsos, un 52% de la población cree mejor que se adelanten las elecciones a diciembre de 2023 «con pocas reformas», mientras que en el Congreso las opiniones están divididas entre quienes respaldan la posibilidad de ejecutarse y los que apuestan por realizar los comicios generales en abril del próximo año, como lo aprobó en Pleno, en una primera votación, en diciembre último.
Los expertos en Derecho Electoral Percy Medina, José Manuel Villalobos y José Naupari coinciden en que el adelanto del proceso es posible, pero advierten que un factor importante es la voluntad política.
Percy Medina, jefe de la Misión en el Perú de Idea Internacional, precisó que “lo ideal sería tener el tiempo suficiente para realizar elecciones primarias, que se inscriban los nuevos partidos y que haya un debate público sobre los programas y planes de gobierno”. Sin embargo, afirma que la presión social haría parecer que «no hay las condiciones para esperar hasta abril de 2024».
Para José Manuel Villalobos, director ejecutivo del Instituto Peruano de Derecho Electoral, también es factible una primera ronda electoral en octubre con una segunda vuelta en diciembre y asunción de las nuevas autoridades el 31 de ese mismo mes. Aclara, empero, que hacer una elección con menor tiempo implica sacrificar procedimientos como las elecciones primarias.
Por otro lado, José Naupari, especialista en temas electorales, dijo al diario Perú21 que, habiéndose aprobado ya realizar los comicios en abril de 2024, «no sería responsable presentar otro proyecto y abrir un (nuevo) debate».
No obstante, comentó que si ha habido normas ad hoc para las elecciones generales de 2021 y las ediles y regionales de 2022, igualmente podrían darse en este caso.
«Se podría reemplazar las primarias por las internas a cargo de la ONPE, y más relevante que las propias PASO es que se elimine la elección directa de candidatos porque permite colocarlos a dedo, y a veces por decisión de una sola persona: el presidente del partido», manifestó Naupari.
En lo que los expertos coinciden es en que el adelanto es viable pero, advierten, siempre y cuando el proceso empiece ya mismo con la aprobación, en primera votación en el Pleno, de un dictamen de reforma constitucional que tendría que ser ratificado en la legislatura de febrero.








