
Actualmente, la medicina moderna presenta un gran reto para actuar de manera eficaz y, sobre todo poder anticiparse a las enfermedades, es latir más cerca de los hábitos y costumbres reales de las sociedades contemporáneas.
La cardiología actual parece haber tomado nota de este tiempo y de su imperiosa necesidad de trabajar en la prevención a través de métodos simples y accesibles que faciliten la adherencia a los tratamientos. Es decir, que los pacientes no abandonen los tratamientos.
Las afecciones cardiovasculares representan la mayor causa de morbimortalidad en las sociedades contemporáneas y afectan al 50% de los hombres y al 40% de las mujeres a lo largo de sus vidas. Cada año, las enfermedades cardiovasculares causan en todo el mundo 17,9 millones de muertes, a la vez que se producen unos 50 millones de ataques cardíacos y ACV.
La llamada polipíldora se trata de una sola píldora que reúne varios medicamentos —un antihipertensivo (candesartán 16mg), un diurético (hidroclorotiazida 12,5mg) y un reductor del colesterol (rosuvastatina 10mg)— . Esa unión de fármacos contra la presión alta, el colesterol elevado y un diurético aumentó la adherencia a los tratamientos y demostró ser efectiva contra infartos o accidentes cerebrovasculares.
Salim Yusuf aseveró, “la clave de la cardiología del futuro es la prevención y para esto las estrategias médicas deben ser simples y seguras”. Cardiólogo y epidemiólogo canadiense.







