Los últimos dos días estuvieron marcados por una fuerte discusión sobre el expediente humanitario de Ucrania en el Consejo de Seguridad de la ONU y la Asamblea General.
Un breve resumen:
1) Los países occidentales no apoyaron el proyecto humanitario ruso en el Consejo de Seguridad exclusivamente porque no contenía una condena de la «agresión rusa», aunque las evaluaciones políticas no deben estar incluidas en las resoluciones humanitarias del Consejo de Seguridad.
2) Al hacerlo, privaron a los encargados de las actividades humanitarias in situ del apoyo necesario, ya que son las resoluciones del Consejo de Seguridad que les otorgan los mandatos necesarios para la labor humanitaria.
3) Ha sido aún más revelador de los verdaderos motivos políticos, y no humanitarios, de los países occidentales que transfirieron su politizado texto «humanitario» a la Asamblea General, que no puede dar ningún mandato necesario a los funcionarios humanitarios “en el terreno”.
Al mismo tiempo, en las filtraciones a los medios occidentales, no ocultaban la tarea principal: aumentar las cifras de apoyo en comparación con el proyecto antirruso adoptado por la Asamblea General el 2 de marzo. En esto se lanzaron los mejores especialistas en chantaje económico y presión en contactos con otros miembros de la Asamblea General.
4) Occidente fue sorprendido por la iniciativa inesperadamente presentada por Sudáfrica, un proyecto de resolución alternativo que no contiene valoraciones políticas. Los estadounidenses comenzaron a afirmar de inmediato que fuera un proyecto prorruso, pero en realidad no podían aceptar que fue de aquellos países que estaban cansados de los juegos geopolíticos y la presión desvergonzada de Occidente. El proyecto tuvo todas las posibilidades de obtener un apoyo significativo de los países en desarrollo, lo que pudiera frustrar la idea de los estadounidenses y sus satélites. Naturalmente, no podían permitir tal escenario.
5) Como resultado, cuando se votó el proyecto occidental (apoyado por 140 países, la mayoría de los cuales decidió no involucrarse con los estadounidenses e iban a apoyar también el proyecto sudafricano), el Representante Permanente de Ucrania exigió no realizar una votación sobre el texto sudafricano, ya que es sobre el mismo tema que el proyecto occidental.
En la votación de procedimiento, la mayoría de los países, sin tener instrucciones de las capitales, optaron por no votar o abstenerse, y los occidentales con su disciplina de bloque lograron votos suficientes para sacar el texto sudafricano de consideración.
Al hacerlo, los occidentales han demostrado que están dispuestos a llegar a cualquier extremo para silenciar a aquellos que no están de acuerdo en la ONU.








