Conoce a Julio Arroyo, el Papá Noel peruano que visita siempre a los más necesitados

Julio Arroyo es el Papá Noel peruano que regala felicidad a los que menos tienen. Es un hombre de 44 años, padre soltero, diseñador gráfico y músico en su orquesta Son del Arroyo. A pocos días de la fiesta navideña te damos a conocer un poco más sobre él y su admirable labor.

La labor desinteresada de Julio Arroyo, más conocido como el Papá Noel Peruano consiste en recolectar juguetes para los niños con menos recursos económicos. Foto: Diario El Comercio.

Escrito por Lorenzo Pérez

La loable labor de Julio Arroyo comienza a finales de 2004. Él junto a su pequeño hijo Brayan, de 5 años, habían ido a ver la película Santa Cláusula de Tim Allen. Al término de esta su hijo le pregunta si todos los papás son Papá Noeles. Al ver su inocencia, Julio le responde que sí, a lo que el pequeño Brayan contesta que nunca lo había visto. “Ya vendrá”, le dice Julio, que desde ese momento su vida dio un giro completo.

Al igual que en la película, Julio termina poco a poco transformándose en Papá Noel. En el momento en el que decide encarnar a este personaje de la Navidad, él tenía un buen trabajo y un buen sueldo. Entonces, decide juntar dinero para comprar juguetes para regalarlos por su barrio de Pro. Aquella vez compró 100, los cuales repartió, ocultando su identidad. En ese acto se topa con un chiquito al que le da una pelota como regalo. El pequeño mira el regalo y le dice “¿Esto nomás? Mi papá me ha regalado algo mejor”. Aquellas palabras fueron claves para que Julio decida de ahí en adelante ir a los sitios más necesitados a repartir regalos y alegría en las navidades.

“Ese chiquito me hizo ver la realidad. Gasté tanta plata en juguetes para niños que sí tenían. Ahí pensé que mejor hubiera llevado los regalos a una zona pobre”, menciona Julio mientras recuerda su primera Navidad como Papá Noel.

¿Cómo se organiza para ir a los lugares más alejados y necesitados del país?

Todo depende del trabajo que tenga en ese momento. Procuro llamar y avisar a todos mis contactos para que colaboren con esta causa. En WhatsApp tengo más de mil contactos, en Facebook más de cinco mil, por lo que me toma todo el día solo avisar.

Su organización es de acuerdo a lo atareado que pueda estar, cuando es así solo puede ir a los sitios más pobres de Lima. Pero si ve que está bien laboralmente gestiona para acudir a provincia porque el dinero para el envío de regalos, el pasaje, el contrato del camión sale de su bolsillo.

La familia de Julio también ayuda en estos actos benéficos. Por ejemplo, su madre de 61 años, es la Mamá Noela, ella junto a la hermana de Julio y a su nieto Brayan se encargan de contar los juguetes, organizarlos por edades y de ver que haya un panetón y un frugo para entregar.

Julio ha recorrido varias partes del Perú brindando alegría a quienes más lo necesitan. Aquí está en el 2014, Los Bora, Iquitos. (Foto: cortesía de Julio Arroyo)



En esta fotografía se ve a Julio llegando al AA. HH. Munich, en Iquitos, donde llevó más que regalos a las personas que más lo necesitan. (Foto: cortesía de Julio Arroyo)
Caseríos de Olmbos, Lambayeque, 2009. Julio llevando alegría, amor y paz a los lambayecanos. (Foto: cortesía de Julio Arroyo)

Julio recuerda que antes de que existieran las redes sociales, solicitaba ayuda por correo. Una vez juntó 500 regalos con el lema Un regalo, una sonrisa.

¿Cómo es el sentimiento en los lugares que usted visita?

La alegría de los niños es la misma en todos lados. Cuando voy a los distintos lugares de Lima me doy cuenta de eso. Por ejemplo, cuando voy al cono norte la gente pasa su navidad con una chocolatada y un bizcochito. La Navidad, más allá de un regalo, es la existencia de Papá Noel, que para todos es un héroe navideño. Para las fechas de celebración siempre esperan un detalle, un buen gesto, que se acuerden de ellos.

¿Cómo era antes de estas labores benéficas?

Era una persona como todos, que pensaba en cosas materiales, de que voy a comprarme esto, un televisor, un nuevo celular. Mi navidad era voy a comprarle solo a mi hijo, a mi sobrino, era como un robot más. Pero, a raíz de que mi hijo me dio esa idea, desde su inocencia, y de que ese chiquito rechace la pelota, mi percepción sobre la Navidad cambió.

“Así el pago en el trabajo sea normal, tienes lo esencial para ser feliz, para no estresarte, para no quejarte”, reflexiona Julio.

¿Enfrentó complicaciones en sus campañas de Navidad?

Ha habido años donde no he podido estar porque he estado sin trabajo. Mi tiempo está ahí, me doy mi tiempo, mis ganas. En Navidad me vuelvo en el espeso del año porque llamo a todo el mundo para que colabore.

Entre el 2015 al 2018, Julio dejó de hacer estas labores porque su situación laboral lo condicionaba mucho. “Sin trabajo no se hace nada. Con un cachuelito por acá o por allá no se puede hacer nada”, comenta Julio.

En el 2018, un centro comercial muy conocido y frecuentado le propone ser la imagen de su campaña de navidad. La empresa le propuso un jugoso contrato para que Julio acepte, pero él les dijo que su función de Papá Noel no era vender su imagen sino era llegar a todos los niños que más necesitan. La empresa insistía en su propuesta. Pero él les dijo que lo que le ofrecieran no lo aceptaría porque su misión era brindar alegría. Ante esta negativa, le dijeron, mira Julio, para que entiendas, te vamos a dar lo mismo que le damos a personajes como Gian Marco o Pedro Suárez-Vértiz cuando hacen comerciales. La respuesta de nuestro Papá Noel fue, “Mira, así sea Bill Gates, no aceptaría”.

Tras esto, la reconocida empresa decidió unirse al objetivo de Julio que era llevar alegría, paz y amor a los que más lo necesitan.

En el 2020, lamentablemente, a Julio le da covid, lo llevaron a sala de oxígeno. A su vez, otros de sus familiares también se enfermaron. Afortunadamente, este hombre de gran corazón pudo recuperarse.

¿Cómo han sido sus Navidades antes de ser Papá Noel?

No me quejo porque en mi hogar nunca faltó un panetón o un pavo, pero cuando cumplí 16 años las navidades ya no fueron iguales porque mis padres se separaron. Y en la cena navideña faltaba una silla, la de mi padre. El espíritu navideño renace en mí por mi hijo.

Siempre le digo a los demás mira tú puedes dar una alegría, comparte algo, si por tu casa hay un vecino que vive solo, llámalo, invítalo a tu casa, haz eso por mí. O si ves por la calle a un niño dale un juguetito, colabórale para que tenga su panetoncito en Navidad. Trato de aconsejar de esa forma a los que no pueden colaborar.

¿Qué siente cuando visita los lugares más necesitados?

Nostalgia. Como yo siempre voy a las partes más altas o a los lugares más alejados, la gente me dice, “joven por fin se ha acordado”. A veces piensan que soy político. (risas). Me dicen que los políticos solo van donde está cerca, no suben, solo van por cumplir o por ganar votos. Yo respondo que no soy político, que voy independiente a los lugares donde la gente no tiene. Lo que da más cólera es que vayan (los políticos) por conveniencia, para ganar votos. No es comprar un sentimiento sino regalar una alegría, compartir sin que te beneficies.

Julio siempre brinda felicidad y paz para los niños que menos tienen, que más necesitan.

Cuéntenos un poco más sobre su faceta de diseñador y de músico

Bueno mi orquesta Son del Arroyo tiene 7 años, en ella se encuentra mi hijo. A él le gusta mucho la música. Es un artista completo. Recuerdo que siempre le compraba timbales, batería y otros instrumentos para que practicara. Además, le gusta cantar. En mi orquesta también se encuentra mi prima que canta. Son del Arroyo me permite tener un ingreso más.

Son del Arroyo es una orquesta digital, que produce distintos géneros musicales, los contratan para reuniones familiares. “Tocamos cumbia, salsa, merengue, rock en castellano e inglés, huaynitos, chicha pero las más conocidas” (risas).

Con respecto a mi profesión, tengo más de 20 años en el diseño, trabajé en Epensa, en diversos diarios, ministerios. Mi hijo también está estudiando diseño.

Julio fue padre soltero desde muy joven, crió a su hijo Brayan desde los 2 años y medio.

¿Cuál es su sueño y qué deseos enviaría a las personas?

Crear una ONG, he buscado gente que me apoye con los trámites y todo, pero la gente piensa que porque uno va y regala tiene plata. Hasta el momento, no he podido formarla porque los precios que cobran son muy elevados. Quiero formar mi ONG para que las empresas también colaboren con esta causa, ahora no lo hacen porque no cuento con RUC.

Mi mensaje primero es que la gente se cuide mucho por esta pandemia. Pensar en la salud porque sin ella no se puede hacer nada. Pasarla bonito en familia, si tienen un vecino o alguien que está solo invítalo a tu casa, llámalo para que no pase Navidad solo. Por último, si ven a alguien necesitado, a un niño en la calle denle algo un juguetito, un panetoncito, darle alegría a las personas que más necesitan económica y emocionalmente.

Los números de cuenta para colaborar con este noble gesto son:

YAPEO, PLIN O LUKITA: 980 971 769

BBVA CONTINENTAL CUENTA AHORRO EN SOLES: 001108140209056645

SCOTIABANK CUENTA AHORRO EN SOLES: 6930257222

BANCO DE CRÉDITO DEL PERÚ – BCP CUENTA AHORRO EN SOLES: 19326878838039