
Los personajes más populares y longevos que James Spader sostuvo en televisión siempre fueron enigmáticos, pero tanto el abogado Alan Shore como el criminal Reymond Reddington tuvieron un objetivo en común: resolver encrucijadas.
El actor confiesa que no es amante de la tecnología ni tiene laptop, y prefiere dar entrevistas por teléfono antes que aparecer en cámara en el app de Zoom. Se excusa diciendo que siente que no estaría presentable si lo viéramos de entrecasa, en su hogar en Nueva York.
A James Spader le encanta cocinar y mirar documentales con su hijo de 12, pero no tiene mucho tiempo libre. Las temporadas de The Blacklist duran una veintena de episodios. Este fin de semana culmina en USA la octava con un capítulo tan o más intrigante que los anteriores. El actor ya está planeando la novena, disfrutando poder sacarle más punta a su brillante personaje, el fugitivo Raymond Reddington. “No sé si Raymond es un malo que hace cosas buenas o un bueno que hace cosas malas”, lo describe. A Spader, que ganó como mejor actor en Cannes con su primer protagónico, en Sexo, Mentiras y Video (1989), le interesan los roles que lo intriguen, que le resultan fascinantes. Y le pone el cuerpo a su trabajo.
Los personajes más populares y longevos que James Spader sostuvo en televisión siempre fueron enigmáticos, pero tanto el abogado Alan Shore como el criminal Reymond Reddington tuvieron un objetivo en común: resolver encrucijadas.
El actor confiesa que no es amante de la tecnología ni tiene laptop, y prefiere dar entrevistas por teléfono antes que aparecer en cámara en el app de Zoom. Se excusa diciendo que siente que no estaría presentable si lo viéramos de entrecasa, en su hogar en Nueva York.
A James Spader le encanta cocinar y mirar documentales con su hijo de 12, pero no tiene mucho tiempo libre. Las temporadas de The Blacklist duran una veintena de episodios. Este fin de semana culmina en USA la octava con un capítulo tan o más intrigante que los anteriores. El actor ya está planeando la novena, disfrutando poder sacarle más punta a su brillante personaje, el fugitivo Raymond Reddington. “No sé si Raymond es un malo que hace cosas buenas o un bueno que hace cosas malas”, lo describe. A Spader, que ganó como mejor actor en Cannes con su primer protagónico, en Sexo, Mentiras y Video (1989), le interesan los roles que lo intriguen, que le resultan fascinantes. Y le pone el cuerpo a su trabajo

Lo malo es que no duerme bien. Nunca ha podido. Despierta de noche y no puede evitar empezar a repasar las escenas del día siguiente. Aún no se ha acostumbrado a madrugar, él es un hombre nocturno. Con todo lo que le ha dado la TV, si contamos los tres premios Emmy que ganó por su estupendo trabajo como el abogado Alan Shore (The Practice y Boston Legal), y las 8 temporadas que lleva como Reddington en The Blacklist, no logra reconciliarse con el despertador que le suena de madrugada. Vive para el trabajo.
“La serie me ha tragado, me ha masticado y se rehúsa a escupirme”, bromea.
S.C.R.








