La erupción del volcán Sabancaya ayudó a desarrollar turismo en Arequipa

Pasaron 4 años desde su última erupción

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Cuatros años después, los pobladores de la provincia de Caylloma, en Arequipa, han aprendido a convivir con el volcán de Sabancaya, el segundo más activo en Perú, el cual atacó (levemente) por última vez en 2016, dejando algunas cenizas a la mañana siguiente, pero también ha sido beneficioso para poder desarrollar el turismo de su zona de la mejor manera.

Según Luisa Macedo, investigadora del Instituto Geofísico del Perú, el nivel de erupción del Sabancaya disminuyó a diferencia de aquel año (2016), pero sus cenizas siguen apareciendo en pueblos como Chivay, Achoma, Coporaque, a 20 kilómetros de distancia del cráter, direccional al viento. De igual manera, los lahares siguen siendo un riesgo, aunque el impacto ya es menor gracias a la modificación del puente de la carretera de Achoma.

A pesar de eso, este proceso fue de gran beneficio para los pobladores de la zona de Caylloma, debido a que el turismo tuvo más atracción con la creación del mirador de Patapampa, el cual no solo ayuda en lo turístico, sino también es de ayuda económica para las artesanas que venden sus productos.

F.O.