Investigaciones identifican las secuelas que deja el COVID-19

El COVID-19 podría generar desde problemas respiratorios, hasta complicaciones en el corazón y cerebro.

Hasta la fecha no es imposible determinar si esas posibles secuelas identificadas son temporales o permanentes.

Gracias a una serie de estudios publicados en los últimos meses y a la observación clínica de los profesionales en primera línea, los expertos en la salud  pueden entender cuáles son las secuelas a corto y largo plazo que deja el coronavirus en las personas que han sido infectadas.

Es de conocimiento público que el virus tiene síntomas que pueden persistir no solo en los casos más graves. Una de las complicaciones más conocidas es el daño en los pulmones. Sin embargo, hasta la fecha no es imposible determinar si esas posibles secuelas identificadas son temporales o permanentes.

Según los primeros estudios realizados en China en el mes de abril, la reducción de la capacidad pulmonar era una de las principales consecuencias del virus, sin importar qué tan crítico haya sido el estado de una persona. Asimismo, en los casos más severos es más probable que queden secuelas permantes como la fibrosis pulmonar.

Por otro lado, algunos pacientes pueden presentar el síndroma post UCI, el cual se caracteriza por la pérdida de fuerza muscular, cambios en la fuerza motora o sensibilidad debido a la disfunción del nervio, a la depresión, ansiedad, cambios cognitivos, deterioro de la memoria y de la capacidad para razonar.

Los problemas al corazón y a los riñones, son otros de los más recurrentes, así como la incidencia de una serie de síntomas neurológicos que pueden llegar hasta el deterioro cognitivo o el delirio. Finalmente, una de las secuelas que los científicos aún no explican, es el aumento de la coagulación de la sangre, lo cual conlleva a una trombosis venosa o bloqueo de una vía sanguínea