Este descubrimiento ocurrió a orillas del río Tirekhtyakh, en Yakuti, cuando un poblador se percató de una extraña cabeza de un lobo gigante de más de 40 centímetro de largo. Al ser algo que no se ve todos los días, se contactó inmediatamente con los investigadores rusos, quienes aseguraron que la cabeza tiene unos 40.000 años y que conserva intacto el cerebro.
Es considerado un descubrimiento único, «son los primeros restos de un lobo Pleistoceno completamente desarrollado, con su tejido preservado. Lo vamos a comprar con otros lobos modernos para saber como ha evolucionado esta especie», afirmó el paleontólogo Albert Protopopov. Además, nunca se había encontrado una cabeza tan grande y mucho menos que tenga tan bien conservado el pelaje, los colmillos, la piel e incluso el tejido cerebral.

Actualmente, se encuentra en una exposición en Japón, sobre las criaturas congeladas en la Edad de Hielo, donde están otras especies que también han sido halladas congeladas como: potros de hace 42.000 años con sangre líquida en las venas, gusanos prehistóricos y mamuts lanudos. De esta manera se muestra la vida que hubo hace miles de décadas.
L.A.C.







