Los padres en un afán de ayudar a afrontar los miedos y retos que tienen sus hijos, suelen compararlos con otros niños y hasta con sus hermanos, resaltando alguna cualidad que ellos tienen y que quizá sus hijos carecen. Y aunque los padres no lo hagan con una mala intención, esto podría poner en riesgo la autoestima de sus hijos, despertar la envidia, crear rivalidades en ellos y pueden llegar a pensar que existe algún tipo de preferencia por el otro niño.
Según la psicóloga de la clínica infantil y juvenil del Centro de Salud Mental de Alcobendas: «El niño puede interiorizar la tendencia a compararse con los demás y salir mal parado al desplazar los celos y rivalidades hacia otros niños. Esto podría tener consecuencias negativas sobre su autoestima, generar falta de aceptación de sí mismo e inseguridad y hasta aflorar la violencia en ellos, pues buscarán resolver sus conflictos de manera violenta».

Cabe recordar que: «cada niño es único y tiene sus propias características individuales, cualidades y habilidades. Es muy importante que los niños aprendan a quererse y aceptarse tal y como son para que desarrollen a una buena autoestima», acotó el psiquiatra Valverde.
Para evitar perjudicar de esta manera a nuestros hijos, la mejor manera de motivarlos es con el ejemplo. Lo importante es hacerles saber que los quieren tal como son, que confían en ellos y no poner expectativas muy altas, para no generar frustraciones.
L.A.C.







