Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), ha desarrollado un proyecto que busca perfeccionar el diseño de la estructura de los edificios, de modo que logren redistribuir, la carga excesiva ocasionada en situaciones extremas como desastres naturales, ataques terroristas y otras explosiones.
El proyecto dirigido por el profesor José Miguel Adam, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH-UPV), hay una mayor probabilidad que se produzca el colapso progresivo de un edificio, cuando el daño local afecta a una de sus columnas, por lo que su diseño propone que ante un evento extremo, el peso de la estructura logre distribuirse por el resto del edificio.
Para la investigación, el edificio-probeta fue monitoreado por una serie de sensores de última generación, en concreto: galgas extensométricas, unos sensores que permiten monitorizar la deformación dentro del ladrillo y captadores de desplazamiento y acelerómetros tanto eléctricos como de fibra óptica.
«Los edificios tienen mecanismos resistentes que no se activan en situaciones normales, pero que pueden tener una gran importancia a la hora de soportar un evento extremo. Es en la posible activación de estos mecanismos donde se centra la mejora de la resistencia a colapso de los edificios», explica José Miguel Adam.
En concreto, el proyecto pretende cumplir con «proteger y mejorar la resiliencia de las infraestructuras críticas, cadenas de suministro y los modos de transporte», uno de los objetivos enmarcados en el reto
«Sociedades Seguras del Horizonte 2020» como parte del Programa de Investigación e Innovación de la Unión Europea.
K.V.C.









