¿Qué hace diferente al último misil de Corea del Norte?

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El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó de forma unánime este lunes el lanzamiento de un misil por parte de Corea del Norte realizado este fin de semana.

Con el respaldo de China, el principal aliado de Pyongyang, el Consejo describió la prueba del misil como una “grave violación” de las resoluciones de la ONU y amenazó con “futuras medidas importantes”.

El Pentágono había hecho lo propio horas antes, ratificando el compromiso de Estados Unidos de proteger la seguridad nacional y de sus aliados, como Japón y Corea del Sur.

El misil fue lanzado a las 07:55 hora local (17:55 del sábado en Perú) y voló al este hacia el mar de Japón por cerca de 500 kilómetros, dijeron funcionarios de defensa de Corea del Sur.

Según un comunicado publicado por Pyongyang al día siguiente, el misil (un Pukguksong-2) era del mismo tipo que uno probado en agosto de 2016.

Este nuevo lanzamiento es una muestra más de la actitud desafiante del líder Kim Jong-un hacia las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los especialistas Andrea Berger y Joshua Pollack del Centro James Martin para Estudios de No Proliferación, ubicado en California, EE.UU., analizaron para la BBC qué tiene de diferente este último lanzamiento.

—¿Qué hay de diferente con este misil?—

A diferencia de otros misiles terrestres de largo alcance lanzados por Corea del Norte, el sistema probado este fin de semana utiliza combustible sólido y no líquido, como hacían hasta ahora.

Pyongyang también anunció que el vehículo que transportó al nuevo misil es de fabricación nacional y usa tracción continua u “oruga” (como las de los tanques), en lugar de ruedas con neumáticos.

Anteriormente, Corea del Norte importaba y modificaba camiones para transportar y lanzar sus misiles. Es decir que el gobierno ya no tendrá la necesidad de convencer o engañar a proveedores extranjeros, sino que puede fabricarlos internamente.

La pista continua también sugiere que la intención puede ser desplazarse por fuera de las carreteras, lo que hace más difícil detectar los inminentes lanzamientos.

 

 

Fuente: El Comercio