Una campaña con “mala leche”

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Ricardo Sánchez Serra

Como se sabe, no soy técnico lechero. Pero si Gloria se equivocó en el etiquetado de uno de sus productos –si bien se lo permitieron las autoridades-, los despiadados competidores están dramatizando y exagerando, llevando agua para su molino, aprovechando para su beneficio y ganar mucho, con el fin de destruir a una empresa peruana con más de 65 años de existencia, orgullo de la industria lechera nacional.

En un principio me sentí sorprendido, más que por mí, por mis hijos a quienes les compro leche y confundido por la feroz campaña que no dejaba pensar, ni ver lo que realmente pasaba.

Pasada la tempestad, viene la calma, ocasión precisa para discernir sobre las diferentes posiciones, leyendo o escuchando las opiniones autorizadas y no ojeando lo que nos quieren hacer leer, porque las medias verdades no son verdades, son mentiras, de ahí la competencia desleal.

Entonces, la preguntas que hay que hacerse es que si el producto tenía leche o no y qué porcentaje. Por lo que leí, más del 60 por ciento y con productos enriquecidos para beneficiar más a la población. Así como se hace con los fideos, a los cuáles se les añade hierro para combatir la desnutrición, anemia.

En muchas partes del mundo se modifica la leche de vaca con distintos nutrientes para beneficiar a los niños, y es normal. También hay que preguntarse si lo alimenta mejor y los entendidos aseguran que sí lo hace.

En esta vorágine nos quisieron alarmar que los productos tenían un aditivo cancerígeno, como la carragenina, escándalo nacional y si los cables de las agencias han consignado eso al exterior, seremos vergüenza mundial, porque la FAO, organización de las Naciones Unidas para los alimentos, señala que no lo es. Es un producto natural y como expresa el doctor Elmer Huerta: “la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) de Estados Unidos, permite el uso de carragenina en dosis mínimas”. Y si siguen con el escandalete por majadería, debe buscarse otro producto estabilizador.

La “mala leche” –que es la conducta mal intencionada- de la competencia, desleal, está desenmascarada, porque lo que señalaban no era verdad y si las falsedades han querido “quemar” un producto, debe crearse uno nuevo mucho más nutritivo y a precios accesibles, como una manera de decirle a los consumidores que los infamantes no pasarán.

@sanchezserra

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