¿Quién detendrá al sultán Erdogan?

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Por: Ricardo Sánchez Serra

Turquía se ha convertido en una gigantesca prisión para los opositores del inefable presidente Recep Tayyip Erdoğan, quienes sufren además toda clase de torturas y vejaciones.

Acaba de producirse la detención de 1000 personas presuntos miembros del Movimiento Gülen o Hizmet, una organización pacifista a la que Erdoğan ha jurado destruir.

Nos parece turbadoras sus palabras en un discurso pronunciado recientemente. Señala que los está purgando del aparato estatal, del ejército y la policía, “Y seguiremos erradicándolos… no les daremos el derecho a la vida… Nuestra lucha continuará hasta el final. No los dejaremos heridos”.

Fethullah Gülen

El líder de la institución, Fethullah Gülen (que hoy cumple 76 años), es un clérigo y erudito que la fundó a fines de los años ´60, con el objetivo de mejorar las condiciones educativas de los sectores bajos, promocionar los valores y promover la libertad religiosa. Es el Mahatma Gandhi turco, por su filosofía de tolerancia y no violencia.

Gülen, que no es político y no busca el poder (vive en EE. UU desde 1999), apoyó a Erdoğan –que gobierna desde el 2003- hasta el 2013, año que surgieron numerosos casos de corrupción en el Gobierno y le retiró su respaldo. Ese mismo año empezó la persecución contra los miembros del movimiento Hizmet.

Erdoğan realizó el autogolpe en julio del 2016 para reforzar sus poderes –y legitimarlo mediante el referendo de mediados de abril- y acusó al movimiento de propiciar el golpe, hecho que fue desmentido por el propio Gülen y descartado por los servicios de inteligencia occidentales.

El gobierno turco ha insistido en pedir a Estados Unidos la extradición del erudito, pero se le ha negado.

Laberinto

Erdoğan ha sumido a Turquía en un caos, cosechando vientos y sembrando tempestades. Su esquizofrenia ha hecho que despidan a cientos de miles de empleados públicos y detenido a más de 40.000 personas. Ha cerrado más de 500 colegios y despedido a los maestros.

De acuerdo a un informe de Reporteros Sin Fronteras, 200 periodistas se encuentran en prisión preventiva o arresto en comisaría, 192 medios de comunicación han sido cerrados y 9.000 periodistas fueron despedidos en los últimos cuatro años.

La comunidad internacional debe retirar sus embajadas de Turquía como medida de protesta ante la tremenda violación a los derechos humanos.

Otras tempestades sembradas por Erdoğan, son la ola de atentados en su país y el deterioro de las relaciones con los países europeos a quienes insulta cotidianamente, alejando cada vez más su incorporación a la Unión Europea.

De presidente a sultán

El referendo que convocó para reforzar sus poderes dividió a su nación, venciendo por escaso margen: 51% a 49%, en medio de acusaciones de fraude masivo. Hoy pasó de ser presidente a sultán por sus poderes omnímodos y puede quedarse en el poder hasta el año 2029.

Por tal reforma, que favorece a Erdoğan, se suprime el premierato y sus poderes se transfieren al presidente, quien nombra a los ministros, sin necesidad de aprobación del Parlamento, que no puede ni censurarlos.

Además, puede cerrar el Parlamento cuando quiera, nombrar jueces a su libre albedrío y designar a los rectores de las universidades, entre otras atribuciones.

Persecución internacional

Regresando al tema del odio al Movimiento Hizmet (se encuentra en más de 170 países), resulta particularmente grave que persiga a sus miembros no solo en Turquía sino a nivel internacional, vulnerando la soberanía de los estados.

Varias fiscalías europeas, como la alemana, han abierto investigaciones sobre presuntas actividades de espionaje de los servicios secretos turcos contra seguidores del Movimiento Gülen.

Es más las embajadas turcas en todo el mundo utilizan mezquitas e imanes para elaborar “listas negras” de sus ciudadanos” y tomar medidas. El diario “El Mundo” de España tuvo acceso a un documento oficial de la Diyanet (Ministerio de la Religión) turca: “Pedimos que envíen un informe detallado sobre todas las redes, actividades, instituciones educacionales, ONGs, organizaciones de ayuda, recursos humanos, asociaciones que acojan actividades culturales, etc., relacionados con FETÖ/PDY [siglas para Organización Terrorista de Fetullah, un término peyorativo acuñado por el gobierno de Erdogan para referirse a los seguidores de Gülen]”.

La comunidad turca en el Perú llega a un centenar de personas. Está integrada por prósperos comerciantes, profesionales e intelectuales. Muchos han huido de la persecución de Erdoğan -que les confiscó sus propiedades- y han abierto negocios dando trabajo a cientos de peruanos, a quienes también les otorgan becas de estudio.

Esperemos que la Embajada de Turquía no se les ocurra calumniarlos y que el Gobierno no se deje sorprender. Es más, las autoridades peruanas deben estar vigilantes para proteger a los residentes turcos.

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